El trastorno límite de la personalidad (TLP), también conocido como trastorno de personalidad borderline (BPD por sus siglas en inglés), es un diagnóstico complejo que ha sido históricamente difícil de comprender y tratar con éxito. Los síntomas asociados con este trastorno incluyen una mezcla dolorosa de agitación emocional, relaciones inestables y comportamiento autodestructivo, incluidos los intentos suicidas.
Sin embargo, la investigación reciente ha arrojado luz sobre este trastorno, dando lugar a tratamientos nuevos y más efectivos, lo que ha mejorado significativamente el pronóstico para las personas que lo padecen. Con el apoyo adecuado, la mayoría de las personas con TLP pueden aprender a regular las emociones abrumadoras, detener el comportamiento autodestructivo y mejorar sus vidas.
¿Qué es el TLP?
Los expertos consideran el TLP como un trastorno biosocial, lo que significa que comienza con una predisposición biológica (o temperamental) que se ve agravada por el entorno social. Las personas que desarrollan TLP son, por temperamento, altamente sensibles y reactivas emocionalmente, sintiendo las cosas de manera más inmediata e intensa que la mayoría. Una vez que se desencadena una emoción poderosa, tardan más en regresar a su línea de base emocional.
El TLP se desarrolla cuando una persona emocionalmente vulnerable se enfrenta a un entorno que no valida sus sentimientos, es decir, que no los reconoce, no facilita que la persona se sienta comprendida ni le brinda apoyo para manejarlos. En muchos casos, los niños que desarrollan TLP han sido abusados o descuidados. Sin embargo, el trastorno también puede ocurrir en niños que tienen padres amorosos y bien intencionados, pero que minimizan o invalidan sus reacciones emocionales, porque les parecen exageradas o inapropiadas.
Descartar lo que parece ser una reacción exagerada es una respuesta bastante típica de los padres. Pero para los niños altamente reactivos, la sensación crónica de no sentirse entendidos o apoyados los lleva a sentirse dolorosamente solos y desconectados. Los amigos y familiares no entienden por qué las personas con TLP tienen reacciones exageradas ante cosas pequeñas.
Desregulación emocional
Cuando los sentimientos intensos de un niño no son validados por los adultos en su vida, se vuelve difícil para ellos aprender a manejarlos de una manera saludable. Los adultos nos ayudan a nombrar e identificar lo que estamos sintiendo, y al tranquilizarnos, nos enseñan a relajarnos y calmarnos.
Las personas con TLP a menudo se sienten abrumadas por la ira intensa y los sentimientos de abandono, vacío, vergüenza y autodesprecio. Estas emociones tienden a desestabilizar las relaciones de las personas con TLP, quienes son hipersensibles a las señales sociales de los demás y más propensas que otros a interpretar las cosas de manera negativa. Los desaires menores, o las cosas que son malinterpretadas como desaires, son tomadas como evidencia de abandono, y la reacción puede ser rápida e intensa, causando divisiones con amigos, padres, socios. Pasan de un “te quiero“ a un “te odio” en un instante, o piden de manera desesperada que se les asegure que son amados: envían mensajes de texto incesantes, llamadas, mendigan afecto, se aferran de tal manera que ahuyentan a sus parejas y seres queridos.
Comportamiento autodestructivo
Sin las habilidades para manejar los sentimientos dolorosos de una manera más efectiva, las personas con TLP a menudo encuentran alternativas poco saludables, como el abuso de sustancias, el sexo sin protección y la búsqueda desenfrenada de emociones.
La autolesión es a menudo uno de estos comportamientos: los adolescentes recurren a cortarse, rasguñarse y abrirse heridas para aliviar las emociones que encuentran intolerables.
Un malentendido peligroso acerca del TLP es que el drama emocional y los comportamientos autodestructivos, incluidos los intentos de suicidio, son súplicas manipuladoras de atención.
Criterios para diagnosticar el TLP
Los profesionales de la salud mental utilizan los siguientes criterios para diagnosticar un trastorno límite de la personalidad :
- Esfuerzos frenéticos por evitar el abandono, real o imaginario.
- Un patrón de relaciones inestables e intensas.
- Una conciencia inestable sobre sí mismo.
- Impulsividad peligrosa, como encuentros sexuales riesgosos, abuso de sustancias.
- Comportamiento suicida recurrente, actos o amenazas, o comportamiento de automutilación.
- Inestabilidad emocional por alta reactividad.
- Sentimientos crónicos de vacío.
- Enojo inapropiado, intenso y/o dificultad para controlarlo.
- Paranoia transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.
Diagnóstico en adolescentes
En el pasado, los profesionales de la salud mental eran reacios a diagnosticar a cualquier persona menor de 18 años con TLP, aunque los síntomas generalmente se desarrollan durante la adolescencia. Esto se debió, en parte, a que la intensidad emocional y asumir riesgos de manera impulsiva son, hasta cierto punto, características de la propia adolescencia. Se pensaba que el comportamiento típico de los adolescentes se podía confundir con el TLP.
Pero incluso si el comportamiento es similar, las razones para ello son diferentes en los adolescentes típicos y en aquellos con TLP. Los adolescentes típicos experimentan con el alcohol y el sexo por curiosidad e impulsividad, mientras que las personas con TLP los utilizan para escapar de los sentimientos de dolor intenso. Pueden buscar encuentros sexuales, por ejemplo, porque se sienten abandonados y ansían la cercanía, en lugar del sexo por sí mismo. Pueden correr riesgos peligrosos porque “en ese momento de desesperación, la necesidad de cambiar la forma en que se sienten hace que los comportamientos se sientan como algo correcto”.
Otra razón para no diagnosticar el TLP en adolescentes era evitar etiquetarlos con una enfermedad grave que no respondía bien al tratamiento. Pero a medida que la imagen del tratamiento ha cambiado, también lo ha hecho la aversión al diagnóstico en la adolescencia. Un estudio extenso encontró que el 74 por ciento de los participantes no tenía síntomas activos después de seis años, y sólo el seis por ciento recayó en los siguientes seis años.
Por qué el diagnóstico temprano es crucial
Si se entiende el TLP como una falta de habilidades de regulación emocional, es crucial lograr que alguien que desarrolla los síntomas se someta a un tratamiento lo antes posible, “antes de que aparezcan los patrones de comportamiento inadaptado”.
Esto es particularmente importante ya que los jóvenes están construyendo su identidad y sentido de sí mismos, lo que se hace increíblemente difícil para los jóvenes con síntomas de TLP.
Otra razón por la que los expertos recomiendan un diagnóstico más temprano del TLP es disminuir el diagnóstico impreciso de trastornos más comunes como el TDAH, la depresión y el trastorno bipolar. A veces, estos son trastornos coexistentes, pero a menudo son diagnósticos equivocados. Como resultado, a estos adolescentes se les prescriben medicamentos que no son efectivos, incluidos los estabilizadores del estado de ánimo y los antipsicóticos.
Tratamiento para el TLP
Existe una serie de psicoterapias especializadas que se han desarrollado para tratar el TLP, pero el tratamiento por excelencia, el que tiene mayor evidencia de su eficacia, se llama terapia dialéctico-conductual (DBT). La razón por la que se le llama “dialéctico” es porque involucra dos cosas que pueden parecer estar en oposición pero que son importantes: la necesidad de aceptación y la necesidad de cambio.
Primero, los sentimientos de un paciente deben validarse o aceptarse sin juzgarlos para que pueda aprender formas más efectivas de manejarlos y responder a ellos.
La validación, que es el primer paso en la DBT, significa el reconocimiento y la aceptación de los sentimientos de otra persona como reales. No significa estar de acuerdo con los pensamientos o sentimientos. Cuando las personas se sienten aceptadas y comprendidas, se produce un efecto calmante que es permite aprender habilidades para regular las emociones y desarrollar alternativas más seguras y efectivas a los comportamientos autodestructivos que han estado usando.
De acuerdo con los expertos, las habilidades de la DBT son muy efectivas para que los pacientes dejen de autolesionarse e intentar suicidarse. Es más difícil cambiar el desprecio y el odio a sí mismo que pueden llegar a fusionarse con la identidad de una persona borderline.
También señala que la disponibilidad de DBT y otros tratamientos para la TLP es limitada, lo que significa que muchos adolescentes que deberían recibir tratamiento no lo reciben.
Los expertos enfatizan la urgencia de que los adolescentes con TLP comiencen el tratamiento: “Si empiezas el tratamiento, puedes ser un adulto muy exitoso y altamente funcional”.
Ha habido muchos pacientes que mejoraron sus vidas dramáticamente. “A través de los años, he visto repetidamente que la DBT les ha dado a los participantes la esperanza y la realidad de una ‘vida que vale la pena vivir’. Y eso es algo que no habían podido imaginar o experimentar antes”.
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