Conocida también como Ergotismo o «Fuego del Infierno», fue una enfermedad que se desarrolló sobre todo durante la Edad Media. Enfermedad de la que se han realizado varios estudios posteriores. Se desarrolló sobre todo entre los siglos IX y XIV, aunque también se dio posteriormente de forma más esporádica. El Bosco reflejó esta enfermedad en algunos de sus cuadros como en «Las Tentaciones de San Antonio», donde vemos a un tullido a causa de esta enfermedad.
El Fuego de San Antonio era una enfermedad producida por la intoxicación por el cornezuelo de centeno, un hongo parásito de este cereal ( Claviceps purpurea ) que se presentaba con el aspecto de un pequeño cuerno negruzco en las espigas del centeno.
El alcaloide responsable de esta intoxicación era la ergotamina, de la que deriva el ácido lisérgico. Este hongo produce esporas durante la primavera que son esparcidas por el viento. Si estas esporas entran en contacto con una flor como las gramíneas o este tipo de cereales infectan a la planta, destruyen sus tejidos y forman esclerocios (estructuras duras, oscuras, de forma parecida a un grano y a un cuerno).
La enfermedad empezaba con un frío intenso y repentino en todas las extremidades para convertirse después en una sensación de quemazón aguda. La infección puede ser leve, aguda o mortal, producía alucinaciones, convulsiones y vasoconstricción de las arterias que podía causar la necrosis de los tejidos y la aparición de gangrena en las extremidades, llegando a causar su pérdida en los casos más graves (en este caso se le denominaba ergotismo crónico). Frecuentemente solía provocar la muerte. También existía otro tipo de ergotismo conocido como ergotismo agudo, cuyos síntomas eran convulsiones espasmódicas en brazo y piernas y contracciones musculares que podían llevar al enfermo a morir por asfixia. En las mujeres embarazadas provocaba el aborto incluso en los casos más leves.
El tratamiento de la enfermedad era suministrado por la orden de los canónigos agustinos de San Antón. El remedio consistía en que los canónigos regulares tocaran con su báculo a los enfermos, los cuales peregrinaban hasta el monasterio de esta orden. La estancia se acompañaba con un cambio de dieta. Los enfermos de este modo mejoraban pero se debía al cambio de dieta que ayudaba a combatir la enfermedad y no al toque del báculo.
Otro remedio consistía en la peregrinación a Santiago, pues durante ella visitaban los conventos de los antoninos y se curaban , aunque frecuentemente volvía a aparecer con el tiempo.
Se le dio el nombre de Fuego del Infierno porque en la Edad Media poco se sabía sobre esta enfermedad y frente a lo desconocido recurrían a la religión. Así se decía de esta enfermedad que era un castigo divino y que sus víctimas eran poseídas por el demonio cuyo fin era atacarlos y acabar con su vida. Se le conoce como fuego de San Antonio pues los enfermos se encomendaban a San Antonio Abad, buscando una cura eficaz. Además la primera orden que se fundó para cuidar a estos enfermos fue la orden de Antonianos, fundada cuando un joven rico cayó víctima de esta enfermedad. Se le dio los nombres de «fuego» debido a la intensa quemazón que sufrían sus víctimas.
Este mal se menciona por primera vez en una tableta asiria y en el libro sagrado de los parsis. En la Edad Media el pan de centeno era consumido normalmente por la clases más humildes ya que el pan blanco estaba reservado para la nobleza. La parasitación de este cereal era muy habitual en ese entonces y el polvo rojizo resultante de moler estos hongos estaba ocultado al mezclarse con la harina oscura del centeno. Los periodos en los que este hongo proliferaba coincidían con los de malas cosechas. La epidemia más grande que se recuerda fue en Pont Saint Esprit, pueblo de Francia, donde murieron 40000 personas.
En el siglo XVIII , algunos médicos europeos se dieron cuenta de que este hongo en pequeñas dosis era capaz de provocar las contracciones espásticas del útero, por lo que comenzó a usarse como medicamento, aunque en casos especiales y en pequeñas dosis. Su máxima difusión fue en Norteamérica pues se utilizaba en las hemorragias postparto.
A partir de este siglo se comenzó a concienciar a la población de no consumirlo, pero en periodos de hambre no resultaba extraño que volvieran a aparecer pequeñas epidemias como la declarada entre unos campesinos rusos en 188El último caso conocido es de 195
El día 17 de enero en España se celebra la fiesta de San Antón en recuerdo a esta enfermedad y a este santo. En ese día se realizan actos que consisten en bendecir los productos de panadería.
Causas y síntomas del Fuego de San Antonio
El Fuego de San Antonio era una enfermedad causada por la ingestión de alimentos contaminados con el cornezuelo de centeno, un hongo que produce alcaloides tóxicos como la ergotamina. Los síntomas de la enfermedad eran variados y dependían de la gravedad de la intoxicación. Los síntomas más comunes incluían:
- Sensación de ardor y quemazón en las extremidades
- Entumecimiento y hormigueo en las manos y los pies
- Convulsiones y espasmos musculares
- Alucinaciones y delirios
- Gangrena en las extremidades, que podía causar la amputación de las mismas
- Abortos en mujeres embarazadas
El legado del Fuego de San Antonio en el arte
La enfermedad del Fuego de San Antonio dejó una huella profunda en la cultura y el arte de la época. Muchos artistas, inspirados por el sufrimiento y la muerte que causaba la enfermedad, plasmaron sus experiencias en sus obras.
Hieronymus Bosch, uno de los artistas más destacados del Renacimiento, pintó varios cuadros en los que se pueden ver figuras con deformidades y amputaciones, como resultado de la gangrena causada por el Fuego de San Antonio.
Matthias Grünewald, otro gran pintor, dedicó una parte importante de su retablo de Issenheim a la enfermedad del Fuego de San Antonio. En este retablo, se pueden ver figuras de enfermos con síntomas característicos de la enfermedad.
El Fuego de San Antonio también inspiró a otros artistas, como Pieter Bruegel el Viejo, que pintó escenas en las que se puede ver a personajes con miembros amputados, y Salvador Dalí, que se inspiró en la enfermedad para crear una obra surrealista.
El Fuego de San Antonio en la actualidad
En la actualidad, el Fuego de San Antonio es una enfermedad poco común. La mayoría de los casos se producen en países en desarrollo, donde se sigue consumiendo pan de centeno contaminado. En los países desarrollados, la enfermedad se produce principalmente por el uso de medicamentos que contienen ergotamina, como los que se usan para tratar la migraña.
Aunque la enfermedad del Fuego de San Antonio es poco común en la actualidad, su historia sirve como un recordatorio de la importancia de la seguridad alimentaria y de la necesidad de combatir las enfermedades infecciosas. La lucha contra el Fuego de San Antonio también nos enseña que la ciencia y la medicina pueden superar los desafíos que presentan las enfermedades infecciosas.
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