Calcificaciones en la mama: qué son y cuándo son preocupantes

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Las calcificaciones en la mama son depósitos de calcio que aparecen en el tejido mamario. Aunque pueden ser un hallazgo común en las mamografías, no todas son motivo de preocupación. La mayoría de las calcificaciones son benignas, pero algunas pueden ser un signo de cáncer de mama. Es importante comprender las diferentes tipos de calcificaciones, sus causas, síntomas, prevención y tratamiento para tomar decisiones informadas sobre la salud mamaria.

Temas que Desarrollaremos

¿Qué tipo de calcificaciones son de alta sospecha en una mamografía?

El calcio que usted consume o toma en forma de medicamentos no causa calcificaciones en sus mamas.

La mayoría de las calcificaciones no son un signo de cáncer. Las causas pueden incluir:

  • Depósitos de calcio en las arterias dentro de las mamas
  • Antecedentes de infección mamaria
  • Protuberancias o quistes mamarios no cancerosos (benignos)
  • Necrosis grasosa (daño al tejido mamario, usualmente debido a una lesión o trauma)

Las calcificaciones grandes y redondeadas (macrocalcificaciones) son comunes en mujeres de más de 50 años. Lucen como puntos blancos pequeños en la mamografía. Lo más probable es que no estén relacionadas con cáncer. Pocas veces necesitará más exámenes.

Las microcalcificaciones son diminutas manchas de calcio que se ven en una mamografía. La mayoría de las veces, no son un signo de cáncer. Sin embargo, puede ser necesario revisar estas zonas con mayor cuidado según la apariencia que tengan en la mamografía.

¿CUÁNDO SE NECESITAN MÁS PRUEBAS?

Cuando están presentes microcalcificaciones en una mamografía, el médico (radiólogo) puede solicitar una vista más grande para que las zonas se puedan examinar más de cerca.

Las calcificaciones que no parecen ser un problema se denominan benignas. No se requiere un control específico. Sin embargo, su proveedor de atención médica puede recomendarle que se haga una mamografía cada año.

En algunos casos, las calcificaciones que son ligeramente anormales, pero que no parecen ser un problema (como cáncer) son benignas. Se recomendará una mamografía de seguimiento en 6 meses.

Las calcificaciones que son irregulares en tamaño o forma o que están agrupadas firmemente se denominan calcificaciones sospechosas. Su proveedor le recomendará una biopsia estereotáctica de la mama con aguja gruesa. Se trata de una biopsia con aguja que usa un tipo de mamógrafo para ayudar a encontrar las calcificaciones. El propósito de esta biopsia es verificar si las calcificaciones son benignas (no cancerosas) o malignas (cáncer).

La mayoría de las mujeres que tienen calcificaciones sospechosas no tienen cáncer.

Qué pasa si tengo calcificaciones

¿Qué son las calcificaciones?

El calcio es un mineral indispensable para los seres humanos y, de manera habitual, se acumula en nuestros dientes y huesos para favorecer su correcto desarrollo y mantener su buen estado; pero esta no es su única función. El calcio también interviene en la coagulación de la sangre, el envío de señales nerviosas, la secreción de hormonas, el mantenimiento del ritmo cardiaco y en la contracción y relajación muscular. Por eso, es importante mantener unos niveles adecuados.

Cuando existe un exceso de este mineral, el calcio pasa a la sangre para ser eliminado por la orina, pero no siempre es posible. En ocasiones, la capacidad excretora de nuestro cuerpo se ve superada y se producen ciertas acumulaciones que provocan el endurecimiento de diferentes zonas del organismo y forman las denominadas calcificaciones. La calcificación puede ser un paso más en un correcto proceso de recuperación o rehabilitación de una lesión, pero también puede ser la causa de dolor, inflamación o debilidad muscular debido a su acumulación por exceso, ya que el tejido se lesiona y no logra regenerarse.

Síntomas de la calcificación

Por lo general, cuando hablamos de calcificaciones, no hay que hacer referencia a grandes molestias ni evidentes síntomas. Esta patología suele ser detectada de manera casual al realizar alguna prueba diagnóstica por motivos diferentes. No obstante, la acumulación de calcio puede producir dolor en la zona afectada, calambres, debilidad muscular, inflamaciones, limitación de la movilidad o el favorecimiento de las lesiones por rotura ósea. La sintomatología también depende de la zona en la que se produzca la calcificación; si, por ejemplo, la acumulación se produce en los hombros o el hueso calcáreo, puede crear serios problemas de movilidad.

Causas de las calcificaciones

Aunque el origen de las calcificaciones puede ser muy diverso, desde las consultas de Traumatología se hace referencia al envejecimiento y a la actividad laboral como las principales causas que favorecen la aparición de esta patología. El tejido se lesiona repetidamente y no logra recuperarse, creando pequeños huesos en el tendón. Sin embargo, estos no son los únicos motivos, la calcificación puede estar favorecida por:

  • Microtraumatismos y sobrecargas mecánicas.
  • Disminución del riego sanguíneo.
  • Alimentación inadecuada.
  • Problemas derivados de un mal funcionamiento del organismo.
  • Causas genéticas.

Prevención y tratamiento

Para prevenir la aparición de calcificaciones o minimizar las causas que las motivan, es importante seguir un estilo de vida saludable: llevar una buena alimentación, hacer deporte y evitar consumir bebidas alcohólicas y tabaco. Además, realizar una actividad física guiada puede ayudar a evitar el sobreesfuerzo y futuros daños. No obstante, ante cualquier síntoma o molestia, es importante acudir al especialista adecuado para que realice el diagnóstico y adecúe el tratamiento a sus necesidades.

El tratamiento de las calcificaciones depende, en gran medida, de cuál sea su origen. En los casos en los que la acumulación de calcio se debe a la presencia de otra patología, las pautas médicas deben estar enfocadas a paliar la enfermedad principal y evitar la formación de depósitos de calcio. Sin embargo, si la calcificación provoca dolor e inflamación o provoca la limitación articular se puede optar por los siguientes tratamientos:

Tratamientos conservadores:

  • Fisioterapia . Es el tratamiento más conservador y se centra en ejercicios y estiramientos. Su objetivo principal es mantener la fuerza y el tono muscular.
  • Electroterapia . Los tratamientos con electroterapia ayudan a la destrucción del tejido calcificado y a la regeneración del tejido sano. Las ondas de choque, la iontoferesis y el láser de baja intensidad son las técnicas más habituales y se suelen combinar con terapias manuales.

Tratamientos invasivos:

  • Infiltraciones . Inyecciones analgésicas que se realizan si el dolor agudo persiste.
  • Cirugía . Los casos más graves pueden requerir la realización de una cirugía en la zona afectada. La artroscopia es la técnica más habitual y consiste en la realización de pequeñas incisiones para romper el tejido calcificado y limpiar la zona afectada.

Y recuerda, si padeces cualquiera de estos síntomas o crees que sufres calcificaciones, en Origen, Diagnóstico y Traumatología ponemos a tu disposición una atención integral y personalizada para ayudarte en tu recuperación. ¡Pide cita!

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