Ictericia: causas, síntomas y diagnóstico

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La ictericia, también conocida como cara amarilla, es una condición médica que se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel y el blanco del ojo (esclerótica). Este color amarillento se debe a un exceso de bilirrubina, un pigmento amarillo, en la sangre, una condición conocida como hiperbilirrubinemia.

La bilirrubina se produce cuando la hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en los glóbulos rojos, se descompone durante el proceso normal de reciclaje de glóbulos rojos viejos o dañados. La bilirrubina viaja por el torrente sanguíneo hasta el hígado, donde se excreta a través de la bilis, el jugo digestivo producido por el hígado. La bilirrubina se elimina luego a través de las vías biliares hacia el tubo digestivo, siendo expulsada del cuerpo. La mayor parte de la bilirrubina se elimina en las heces, pero una pequeña cantidad se excreta en la orina.

Si la bilirrubina no se excreta a través de las vías biliares del hígado con la suficiente rapidez, se acumula en la sangre y se deposita en la piel, dando como resultado la ictericia. Muchas personas con ictericia también presentan orina oscura y heces de color claro. Estos cambios ocurren cuando un bloqueo u otro problema impide que la bilirrubina se elimine en las heces, lo que lleva a una mayor excreción de bilirrubina en la orina.

En los adultos, la ictericia suele ser un signo de un problema subyacente, especialmente si se acompaña de otros síntomas como:

  • Dolor abdominal intenso.
  • Cambios en la función mental, como somnolencia, agitación o confusión.
  • Sangre en las heces o heces de color oscuro.
  • Sangre en el vómito.
  • Fiebre.
  • Tendencia a presentar hematomas o sangrado con facilidad.

Es importante destacar que la ictericia en sí misma causa pocos síntomas en adultos, aparte de la coloración amarillenta. Sin embargo, en los recién nacidos con ictericia, los niveles elevados de bilirrubina (hiperbilirrubinemia) pueden causar un tipo de lesión cerebral llamada kernícterus.

Temas que Desarrollaremos

Causas de la Ictericia

La ictericia en adultos tiene muchas causas, la mayoría de las cuales implican enfermedades o fármacos que:

  • Dañan el hígado.
  • Interfieren con el flujo de la bilis.
  • Provocan la destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis), lo que produce más bilirrubina de la que el hígado puede manejar.

Las causas más comunes de ictericia son:

  • Hepatitis : La hepatitis es la inflamación del hígado, generalmente causada por un virus, pero también puede ser consecuencia de un trastorno autoinmune o el uso de ciertos medicamentos. La hepatitis daña el hígado, haciéndolo menos capaz de excretar bilirrubina hacia las vías biliares. La hepatitis puede ser aguda (de corta duración) o crónica (que persiste al menos durante seis meses). La hepatitis vírica aguda es una causa común de ictericia , especialmente en personas jóvenes y sanas.
  • Enfermedad hepática alcohólica : Beber grandes cantidades de alcohol durante un largo período de tiempo causa daño hepático. La cantidad de alcohol y el tiempo necesario para causar daño varían, pero generalmente se requiere un consumo excesivo durante un mínimo de 8 a 10 años.
  • Obstrucción de los conductos biliares : Si las vías biliares están bloqueadas, la bilirrubina puede acumularse en la sangre. La mayoría de los bloqueos son causados por cálculos biliares, aunque algunos son consecuencia de tumores malignos (como el cáncer de páncreas o de las vías biliares) o enfermedades hepáticas raras (como la colangitis biliar primaria o la colangitis esclerosante primaria).

Otras causas menos comunes de ictericia incluyen:

  • Enfermedades hereditarias que interfieren con la forma en que el cuerpo procesa la bilirrubina, como el síndrome de Gilbert y otros trastornos menos comunes, como el síndrome de Dubin-Johnson.
  • Trastornos que provocan una degradación excesiva de los glóbulos rojos (hemólisis) , como la anemia hemolítica autoinmunitaria y la enfermedad hemolítica del recién nacido.

Diagnóstico de la Ictericia

La ictericia es fácil de reconocer, pero identificar su causa requiere exámenes clínicos, análisis de sangre y, a veces, otras pruebas.

El médico te preguntará sobre tus síntomas, tu historial médico y te realizará una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa del trastorno y las pruebas que pueden ser necesarias.

Las pruebas más comunes para diagnosticar la ictericia son:

  • Análisis de sangre para evaluar cómo está funcionando el hígado y si está dañado (pruebas de función hepática).
  • Pruebas de diagnóstico por imagen , como ecografía, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética nuclear (RMN).
  • Biopsia hepática en algunos casos.
  • Laparoscopia en casos específicos.

Tratamiento de la Ictericia

El tratamiento de la ictericia se centra en tratar el trastorno subyacente y cualquier problema que pueda causar. Si la ictericia es debida a una hepatitis vírica aguda, puede desaparecer gradualmente sin tratamiento, a medida que el hígado se recupera. Sin embargo, la hepatitis puede cronificarse, incluso si la ictericia desaparece.

En adultos, la ictericia en sí misma no requiere tratamiento. Sin embargo, el picor (prurito) asociado a la ictericia puede ser molesto. En estos casos, se puede utilizar colestiramina oral para aliviar el picor. Si la causa es una obstrucción de las vías biliares, se puede realizar un procedimiento para abrir el conducto obstruido, generalmente durante una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE).

Aspectos esenciales para las personas mayores

En las personas mayores, el trastorno que causa la ictericia puede ocasionar síntomas diferentes a los que generalmente ocurren en personas más jóvenes, o bien, los síntomas pueden ser más leves o más difíciles de reconocer. Por ejemplo, si una persona mayor sufre una hepatitis vírica aguda, a menudo tienen mucho menos dolor abdominal que los jóvenes. Si un anciano presenta confusión, el médico puede diagnosticar erróneamente demencia, sin darse cuenta de que la causa es una encefalopatía hepática.

En los ancianos, la ictericia suele ser consecuencia de una obstrucción en las vías biliares, siendo más frecuente que la obstrucción esté producida por un tumor maligno. El médico sospecha que el bloqueo está producido por un cáncer cuando el anciano ha perdido peso, tiene únicamente picor leve, no tiene dolor abdominal y presenta un abultamiento en el abdomen.

Si presentas ictericia o sospechas que puedas tenerla, es fundamental que consultes a un médico lo antes posible para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado.

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