Cervicalgia: causas, síntomas y tratamiento

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La cervicalgia, también conocida como dolor de cuello, es una afección común que afecta a millones de personas en todo el entorno. Este dolor puede ser el resultado de anomalías en las partes blandas, músculos, ligamentos, discos y nervios, así como en las vértebras y sus articulaciones. La causa más común de dolor cervical son las lesiones de las partes blandas, debidas a traumatismos o deterioro progresivo.

La columna cervical se caracteriza por ser muy flexible y permitir mayor movilidad que cualquier otra zona de la columna vertebral. Por ello, es frecuente asiento de dolor, ocupando el segundo lugar después de la parte inferior de la espalda.

A veces se trata de un dolor localizado en el cuello mismo y otras es un dolor que se extiende a los brazos, a la cabeza o a la espalda. Se puede sentir hormigueo y adormecimiento en los dedos de la mano, dolor en la nuca o notar mareo y náuseas.

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Diagnóstico de la Cervicalgia

Para determinar la causa de la cervicalgia, es importante realizar una valoración en consulta con un profesional de la salud. Esta valoración incluye una historia clínica detallada y una exploración física, que puede incluir pruebas funcionales fisioterápicas. Estas pruebas ayudan a evaluar la movilidad cervical, el balance muscular cervical y de los brazos, la intensidad del dolor, la afectación de la sensibilidad, etc.

Si se sospecha de una lesión aparente y/o grave, se pueden realizar pruebas más detalladas como una radiografía, RNM, TAC o scanner.

Tratamiento de la Cervicalgia

El tratamiento de la cervicalgia depende de la causa y la gravedad del dolor. En general, se recomienda un enfoque multidisciplinario que incluya:

cervicalgia - Cómo se cura una cervicalgia

Higiene postural

Cuidar la higiene postural es fundamental para prevenir y tratar la cervicalgia. Esto implica:

  • Evitar la misma postura durante largo tiempo, especialmente la extensión cervical.
  • Realizar estiramientos específicos de forma suave después del ejercicio.
  • Cuidar las posturas en la bici o al correr para no acumular más tensión.
  • Colocar las pantallas del móvil, televisión y ordenador a la altura de los ojos.
  • Utilizar un colchón firme pero no rígido y una almohada específica para las cervicales.

Fisioterapia

La fisioterapia es una parte fundamental del tratamiento para la cervicalgia. Los fisioterapeutas utilizan una variedad de técnicas para aliviar el dolor, mejorar la movilidad y la fuerza muscular, como:

  • Electroterapia en forma de calor.
  • Técnicas manuales como movilizaciones pasivas, estiramientos, punción seca, liberación e inducción miofascial y masaje.
  • Manipulaciones de osteopatía.
  • Ejercicios activos de zona cervical y dorsal.

Medicamentos

En algunos casos, se pueden utilizar medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación, como analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Cirugía

La cirugía es un último recurso para tratar la cervicalgia. Se considera en casos de lesión discal que comprometa el canal medular o raíz nerviosa, o debido a un traumatismo que ocasione luxación o fractura con su consiguiente lesión de inestabilidad.

Causas de la Cervicalgia

Las causas de la cervicalgia son variadas, pero algunas de las más comunes incluyen:

  • Contracturas musculares y puntos gatillo: Estas contracturas y puntos gatillo son nudos musculares que causan mucho dolor. Pueden ser consecuencia de malas posturas o desequilibrios corporales.
  • Latigazos cervicales: Los latigazos cervicales suelen aparecer por movimientos de extensión o flexión muy bruscos y forzados, como por ejemplo un accidente de tráfico o un traumatismo.
  • Rectificación de la columna vertebral: La rectificación cervical se define como la pérdida de la lordosis cervical y suele producirse por un uso excesivo del móvil o el ordenador en posturas que obligan a bajar la cabeza en exceso. Puede desencadenar en la conocida joroba.
  • Luxaciones o fracturas en las vértebras cervicales: Estas lesiones pueden causar cervicalgia como consecuencia de un traumatismo.
  • Enfermedades como la artrosis: Las enfermedades degenerativas que causan inflamación como la artrosis reumatoide pueden generar cervicalgia . La cervicoartrosis es una causa común de cervicalgia , ya que produce un bloqueo en las vértebras que genera un desgaste en ellas.
  • Estrés, vida sedentaria y malas posturas: Estas son las causas más comunes de cervicalgia en personas jóvenes que no han sufrido de ningún traumatismo ni enfermedad degenerativa.

Síntomas de la Cervicalgia

Los síntomas de la cervicalgia pueden variar de persona a persona y pueden incluir:

  • Dolor en la parte posterior o lateral del cuello que puede irradiarse hacia los hombros o los brazos.
  • Rigidez del cuello, lo que dificulta la movilidad del mismo.
  • Dolor de cabeza, especialmente en la base del cráneo o en la parte superior de la cabeza.
  • Dolor al mover la cabeza o el cuello.
  • Sensación de debilidad en los brazos o las manos.
  • Entumecimiento u hormigueo en los brazos o las manos.
  • Mareo o vértigo.
  • Zumbido en los oídos.

En casos más graves, la cervicalgia puede ser acompañada de otros síntomas como dolor en el pecho, problemas para respirar, dificultad para tragar, dolor al hablar, pérdida de equilibrio, y problemas de coordinación. Si experimentas estos síntomas, es importante consultar a un médico de inmediato.

Prevención de la Cervicalgia

La cervicalgia se puede prevenir mediante la adopción de hábitos saludables, como:

cervicalgia - Cuándo una cervicalgia es grave

  • Mantener una buena postura en el trabajo, en casa y durante el ejercicio.
  • Realizar estiramientos regulares para la zona cervical.
  • Evitar el estrés y practicar técnicas de relajación.
  • Llevar una vida activa con ejercicio físico regular.
  • Dormir con una almohada adecuada para la zona cervical.

Cuándo consultar a un médico

Es importante consultar a un médico si el dolor de cuello es intenso, persiste durante más de unas pocas semanas, o si se acompaña de otros síntomas como:

  • Debilidad en los brazos o las manos.
  • Entumecimiento u hormigueo en los brazos o las manos.
  • Dificultad para tragar.
  • Pérdida de control de la vejiga o los intestinos.
  • Fiebre.

El tratamiento temprano de la cervicalgia puede ayudar a prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.

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