El dolor de espalda es una de las dolencias más comunes en la sociedad actual. Los malos hábitos posturales, el sedentarismo y los trabajos de escritorio son factores que contribuyen significativamente a estos problemas, aumentando las consultas médicas a especialistas.

Dentro de esas dolencias, podemos encontrar distintos tipos y ubicaciones. Este artículo se centra en la dolencia que afecta a la región dorsal, conocida técnicamente como dorsalgia.
¿Qué es la dorsalgia?
El término dorsalgia se refiere a todos los dolores que se manifiestan en la zona dorsal de la espalda. Anatómicamente, esta zona se ubica en la parte posterior de las costillas, detrás de los hombros y omóplatos, a la altura de la región torácica de la columna vertebral.
Más del 50% de la población adulta padece esta dolencia, que puede afectar a uno o ambos lados de la espalda. La dorsalgia se puede clasificar en dos tipos:
- Dorsalgia mecánica : ocurre cuando el dolor se manifiesta durante la actividad o el movimiento de la zona afectada.
- Dorsalgia inflamatoria : este tipo de dolor se presenta cuando el afectado está en reposo.
Además, cualquiera de los dos tipos puede ser catalogado como dorsalgia crónica cuando el dolor persiste durante un periodo prolongado de tiempo.
Tipos de dorsalgia
Existen dos clasificaciones principales de dorsalgia, cada uno con sus características y causas específicas. Entre ellas se incluyen la dorsalgia estructural y la dorsalgia funcional.
Dorsalgia estructural
La dorsalgia estructural comprende dos tipos principales:
- Dorsalgia rígida : afecta a personas de edad avanzada y está asociada con la artrosis.
- Dorsalgia flexible : afecta a personas que tienen una curvatura escasa en la columna y suele presentarse con menos rigidez, pero con mayor variabilidad en la intensidad del dolor.
Dorsalgia funcional
La dorsalgia funcional se divide en dos categorías:
- Dorsalgia mecánica : ocurre cuando la zona afectada se encuentra activa o en movimiento, siendo común en trabajadores con movimientos repetitivos, levantamiento de peso o posturas prolongadas.
- Dorsalgia inflamatoria : se presenta cuando el afectado está en reposo y puede estar relacionada con enfermedades inflamatorias crónicas.
Cualquiera de los dos tipos puede desembocar como una dorsalgia crónica cuando el dolor persiste en un periodo prolongado de tiempo.
Causas de la dorsalgia
La zona dorsal está compuesta por múltiples estructuras musculares, por lo que generalmente es complicado encontrar el o los orígenes del dolor.
Sin embargo, podemos identificar varias causas que pueden dar origen a contracturas y dolores en la región dorsal:
- Estrés : está científicamente comprobado que el estrés y las emociones negativas producen tensión muscular, como una acción reflejo de protección de nuestro cuerpo. Por ello, para liberar el estrés al que estamos sometidos diariamente es importante realizar actividad física, estiramientos y ejercicios de relajación física y mental.
- Malas posturas : cuando mantienes una mala postura durante un período de tiempo prolongado, los músculos se ven sobre exigidos y se generan contracturas musculares. Por ello, es importante intentar mantener hábitos de higiene postural saludables en el día a día y practicar ejercicios para fortalecer la columna vertebral.
- Exposición al frío : en invierno es frecuente que surjan dolores musculares producidos por contracturas al estar encogidos por el frío.
- Malformaciones de la columna : las pequeñas desviaciones en la columna vertebral producidas por la escoliosis pueden ser responsables del dolor de espalda, sobre todo cuando por alguna razón esta deformidad se ve acentuada. Para evitar esto, es necesario consultar con un especialista que controle que la escoliosis no se agrave con el paso del tiempo.
- Hernias discales : el desgaste de los discos vertebrales puede generar espolones óseos y rozamiento de los huesos vertebrales produciendo dolor en la zona afectada.
Síntomas de la dorsalgia
El término dorsalgia no es una enfermedad, sino que se utiliza para referirse a un síntoma que afecta a la zona interescapular de la espalda. Es decir, que la dorsalgia es un síntoma en sí que se manifiesta como resultado de algún problema adyacente.
Este síntoma de la dorsalgia se describe como un dolor sordo que se siente con mayor frecuencia en momentos de reposo, en determinadas posturas y, por lo general, a última hora del día, que se alivia al ejercer una fuerte presión sobre la zona afectada.
Tratamiento para curar la dorsalgia
El tratamiento de la dorsalgia puede dividirse en tres grandes etapas:
Alivio del dolor momentáneo
Lo más importante cuando se acude a un especialista por un dolor es intentar solucionar el problema momentáneamente para mejorar la situación del paciente mientras se buscan las causas de origen que están provocando esa dolencia.
En este punto, se suelen recomendar tratamientos paliativos conservadores, como la utilización de analgésicos y relajantes musculares, así como masajes descontracturantes hechos por un fisioterapeuta especialista en dorsalgia.
Diagnóstico y tratamiento del origen de la dorsalgia
En segundo lugar, pero no por ello menos importante, es fundamental encontrar la causa del dolor. Una vez que se encuentre el origen se podrá recomendar un tratamiento definitivo.
Rehabilitación
No hay que olvidar que la rehabilitación es fundamental para recuperarse completamente. No existe una recuperación total del paciente hasta que no termine la rehabilitación completa recomendada por su médico traumatólogo o fisioterapeuta especialista.
Ejercicios para aliviar dorsalgia
La dorsalgia puede aliviarse mediante algunos ejercicios simples. Estos ejercicios ayudan a fortalecer los músculos de la espalda y mejorar la flexibilidad:

- Estiramiento del gato y la vaca : este ejercicio ayuda a mejorar la flexibilidad de la columna y a aliviar la tensión en los músculos de la espalda. Para realizarlo, se debe estar en cuatro patas, con las manos alineadas bajo los hombros y las rodillas bajo las caderas. Inhalando, se debe iniciar a arquear la espalda hacia abajo, levantando la cabeza y los glúteos. Luego, mientras se exhala, se debe redondear la espalda hacia arriba, metiendo la barbilla hacia el pecho.
- Puente : el puente es un ejercicio eficaz para fortalecer los músculos de la parte baja de la espalda. Para realizarlo, se debe estar acostado de espaldas con las rodillas dobladas y los pies apoyados y alineados con las caderas. Se deben levantar las caderas hacia el techo manteniendo unos segundos, apretando los glúteos y los músculos abdominales, y luego descender lentamente al suelo. Se recomienda realizar este ejercicio entre 10 y 15 veces.
- Estiramiento de isquiotibiales : este estiramiento ayuda a reducir la tensión en la parte baja de la espalda y los músculos de las piernas. Para realizarlo, se debe estar con una pierna extendida y la otra doblada, con el pie apoyado contra el interior del muslo de la pierna extendida. Luego, hay que inclinarse hacia adelante desde la cadera, manteniendo la espalda recta, por al menos unos 20 segundos, y repetir 2 o 3 veces por pierna.
Aunque estos ejercicios pueden ayudar a aliviar la dorsalgia, es fundamental consultar con un médico antes de comenzar cualquier rutina.
Si quieres saber más sobre esta o cualquier patología relacionada con alguna dolencia de tu espalda, ponte en contacto con nuestros profesionales especializados en columna vertebral reconocidos internacionalmente. Recibir un diagnóstico a tiempo es fundamental para recuperarse.
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