La varicela es una infección viral contagiosa que causa un sarpullido con ampollas que dan picazón, y puede estar acompañada por síntomas seudogripales. Es causada por el virus Varicela-zóster (VZV), que entra al cuerpo a través de la boca y la nariz después de estar en contacto con alguien infectado. Se adquiere usualmente en la infancia y permanece «dormido» o latente en el organismo por el resto de la vida. En edades avanzadas puede «despertarse» o reactivarse, y producir «culebrilla», enfermedad médicamente conocida como herpes zoster.

¿Cómo se contagia la varicela?
La varicela es contagiosa. Esto quiere decir que una persona con varicela puede contagiar fácilmente a otra. Las personas con varicela contagian más durante los primeros 2 a 5 días de la enfermedad. Esto suele ser uno o dos días antes de la aparición de la erupción en la piel. Esto quiere decir que podrías estar contagiando la varicela sin siquiera darte cuenta.
Una persona con varicela puede contagiar a otras al toser o estornudar, cuando salen pequeñas gotas de la boca y la nariz. Estas gotas están llenas del virus de la varicela. Otras personas pueden respirar fácilmente estas gotas o terminar con esas gotas en las manos. Antes de que te des cuenta, el virus de la varicela habrá infectado a otra persona.
¿Cuáles son los signos de la varicela?
Al principio, la varicela puede parecer un resfriado: tal vez tengas moqueo o congestión nasal (nariz tapada), estornudos y tos. Pero 1 o 2 días más tarde, comienza la erupción, con frecuencia como manchones de ronchas en el pecho y el rostro. Desde allí, puede extenderse rápidamente a todo el cuerpo; a veces, la erupción cubre incluso las orejas y la boca.

La erupción comienza con varios bultos rojos pequeños que parecen granos o picaduras de insectos. Luego, se transforman en ampollas frágiles que contienen un líquido transparente, que se torna turbio. Cuando las ampollas se revientan, dejan pequeñas heridas abiertas que, al secarse, generan una costra de color marrón.
Probablemente hayas oído que la varicela produce picazón. ¡Es cierto! Las ampollas de la varicela son pequeñas y se encuentran en zonas de piel enrojecida que pueden tener desde el tamaño de una goma de borrar de un lápiz hasta el tamaño de una moneda de diez centavos.
Al principio, la erupción tiene pequeños puntos rosados que pronto desarrollan una pequeña ampolla en la parte superior (una ampolla es un bulto lleno de líquido en la piel). Después de aproximadamente 24 a 48 horas, el líquido de las ampollas se enturbia y las ampollas comienzan a formar una costra.

Las ampollas de la varicela aparecen en oleadas. Por eso, cuando algunas comienzan a formar una costra, es posible que aparezca un nuevo grupo de ronchas. En general, hay que esperar entre 10 y 14 días para que todas las ampollas formen una costra. A partir de ese momento, ya no eres contagioso.
¿Cómo puedo sentirme mejor?
Mientras tengas varicela, un medicamento para el dolor, como el paracetamol podría ayudarte a sentirte mejor. Pero deja que tus padres te ayuden con esto. Los medicamentos y las cremas que detienen la picazón también pueden ser de ayuda.
No tomes aspirina porque a los niños puede causarles una enfermedad muy poco frecuente pero grave llamada "síndrome de Reye".
No suele ocurrir, pero diles a tus padres si te sientes muy mal. A veces, la varicela causa otras enfermedades más graves.
La mayoría de los niños no tienen ningún problema grave y mejoran en una o dos semanas. Y cuando las ampollas tienen costras, ya no contagias y puedes volver a la escuela. En unos pocos días, las costras se caerán. Los niños que tuvieron varicela no suelen volver a tenerla.
Prevención y tratamiento
La varicela era considerada como una enfermedad inevitable para los niños, lo que significaba que todos la padecerían. Sin embargo, desde que existe la vacuna, esta enfermedad puede prevenirse fácilmente y tiene aprobación para su uso en la mayoría de los niños de 12 meses o más. También pueden recibirla los adolescentes y los adultos que no hayan tenido varicela.
No debe vacunarse a niños con leucemia u otros cánceres, a las personas con un sistema inmune debilitado debido a una enfermedad o a la utilización de medicamentos, a las que toman dosis altas de glucocorticoides, a las embarazadas y a los bebés de menos de un año de edad.
El tratamiento de la varicela se centra principalmente en el alivio de la molesta picazón que causa y en impedir que las ampollas reventadas se infecten. Los baños con avena y la loción de calamina pueden ayudar a reducir el prurito. Es importante cortar las uñas para disminuir el riesgo de infección y de cicatrices que deriven del rascado. Si no se puede controlar la picazón con baños y lociones, los antihistamínicos orales (por boca), como la difenhidramina, pueden producir cierto alivio.
Nunca hay que darle aspirina a alguien que pueda tener varicela porque puede causar el síndrome de Reye, una enfermedad que puede ser fatal. También está contraindicado el ibuprofeno porque está asociado a infecciones secundarias más graves. El paracetamol se puede utilizar. Algunas veces, las ampollas de la varicela pueden infectarse con bacterias y requieren de tratamiento con antibiótico.
En casos de mayor gravedad y complicaciones, los médicos pueden evaluar la administración de antivirales específicos para atenuar la enfermedad. Para que funcionen bien, generalmente se debe iniciar el tratamiento dentro de las primeras 24 horas de la erupción.
Después de la exposición al virus de la varicela puede administrarse inmunoglobulina varicela-zoster (IGVZ) para reducir su gravedad en personas que corren el riesgo de desarrollar complicaciones graves.
Hasta que todas las ampollas de varicela hayan formado costra o se hayan secado, hay que evitar jugar con otros niños, regresar al colegio o retornar al trabajo.
La varicela, generalmente, es una infección leve, y la piel vuelve a su estado normal en dos o cuatro semanas. Si la persona se rasca, las ampollas pueden dejar cicatrices más evidentes. En algunos casos, la varicela puede causar infecciones más serias que requieren hospitalización y que a veces llevan a discapacidades a largo plazo y la muerte.
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