Deet: toxicidad, efectos secundarios y precauciones

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El DEET (N,N-dietil-meta-toluamida) es un químico sintético que se utiliza como ingrediente activo en muchos repelentes de insectos. Es ampliamente utilizado para repeler plagas como mosquitos y garrapatas. Se estima que un tercio de la población de los Estados Unidos utiliza DEET cada año para protegerse de enfermedades transmitidas por mosquitos como el virus del Nilo Occidental, el virus Zika o la malaria, y enfermedades transmitidas por garrapatas como la enfermedad de Lyme y la fiebre manchada de las Montañas Rocosas.

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¿Qué es el DEET?

El DEET es un líquido casi incoloro a ámbar, con un ligero olor aromático. Se encuentra en una amplia gama de concentraciones en aerosoles, neblinas, lociones y toallitas. Estos productos se pueden aplicar directamente sobre la piel humana o la ropa.

¿Cómo funciona el DEET?

El DEET no mata a los insectos, sino que dificulta que estos insectos nos huelan. Funciona al interferir con los receptores olfativos de los insectos, haciendo que no puedan detectar los olores que atraen a las personas, como el dióxido de carbono y el ácido láctico.

Beneficios del DEET

El beneficio más significativo del DEET es su capacidad para repeler insectos que pueden transmitir enfermedades. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reciben más de 30,000 informes de enfermedad de Lyme (transmitida por garrapatas de venado) y 80-100 informes del virus de la encefalitis de La Crosse (transmitida por mosquitos) anualmente. Un total de 48 estados y el Distrito de Columbia han informado a los CDC infecciones por el virus del Nilo Occidental en personas, aves o mosquitos.

Cada una de estas enfermedades puede causar problemas de salud graves o incluso la muerte en el caso de la encefalitis. Donde estas enfermedades son frecuentes, los CDC recomiendan el uso de repelentes de insectos cuando se está al aire libre.

Toxicidad del DEET

El DEET se considera generalmente seguro cuando se utiliza de acuerdo con las instrucciones de la etiqueta. Sin embargo, el uso excesivo o inadecuado del DEET puede causar efectos secundarios, que pueden variar de leves a graves.

Efectos secundarios del DEET

Los efectos secundarios más comunes del DEET incluyen:

  • Irritación de la piel: enrojecimiento, picazón, sarpullido, hinchazón
  • Irritación de los ojos: enrojecimiento, picazón, lagrimeo
  • Náuseas, vómitos, dolor de estómago
  • Dolor de cabeza, mareos
  • Somnolencia

En casos raros, el DEET puede causar reacciones más graves, como:

  • Convulsiones
  • Coma
  • Problemas respiratorios
  • Daño hepático

¿El DEET es cancerígeno?

Los estudios no han encontrado evidencia de que el DEET cause cáncer en animales o humanos. La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) ha clasificado al DEET como "no clasificable como carcinógeno humano", lo que significa que no hay suficiente evidencia para decir que sí o no causa cáncer.

¿El DEET afecta al sistema endocrino?

El DEET se está evaluando actualmente en el Programa de detección de disruptores endocrinos de la EPA. Esta evaluación aún está en curso y no se ha llegado a ninguna conclusión definitiva sobre los efectos del DEET en el sistema endocrino.

Precauciones para el uso seguro del DEET

Para minimizar el riesgo de efectos secundarios, siga estas precauciones al usar productos que contienen DEET:

  • Lea y siga todas las instrucciones y precauciones de la etiqueta del producto.
  • No aplique sobre cortes, heridas o piel irritada.
  • No aplique en las manos o cerca de los ojos y la boca de los niños pequeños.
  • No permita que los niños pequeños apliquen este producto.
  • Use solo la cantidad de repelente necesaria para cubrir la piel y/o la ropa expuestas.
  • No use debajo de la ropa.
  • Evite la sobreaplicación del producto.
  • Después de regresar al interior, lávese la piel tratada con agua y jabón.
  • Lave la ropa tratada antes de volver a usarla.
  • No rocíe en áreas cerradas.

Uso del DEET en niños

El DEET está aprobado para su uso en niños sin restricción de edad. No hay restricción sobre el porcentaje de DEET en el producto para su uso en niños, ya que los datos no muestran ninguna diferencia en los efectos entre los animales jóvenes y los animales adultos en las pruebas realizadas para el registro del producto. Tampoco hay datos que muestren incidentes que llevarían a la EPA a creer que existe la necesidad de restringir el uso del DEET.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda no utilizar DEET en niños menores de 2 meses de edad. La AAP también recomienda que el DEET no se aplique más de una vez al día en niños mayores de dos meses, y que se utilicen productos con la concentración de DEET más baja disponible. La AAP ha advertido a los padres que no utilicen DEET en las manos de los niños y que eviten aplicarlo en las áreas alrededor de los ojos y la boca de los niños.

Qué hacer en caso de una reacción aparente al DEET

Si sospecha que usted o su hijo está teniendo una reacción adversa a un producto con DEET, deje de usar el producto, lave la piel tratada y llame a su centro local de control de envenenamiento o a su médico para que le ayude. Si va al médico, lleve el envase del repelente.

Alternativas al DEET

Si está buscando una alternativa al DEET, hay varios otros repelentes de insectos disponibles, como:

  • Picaridin
  • Aceite de eucalipto limón (OLE)
  • IR3535

Tener en cuenta que estos repelentes no son tan efectivos como el DEET, pero pueden ser una buena opción para las personas que buscan una alternativa más natural.

El DEET es un repelente de insectos eficaz que puede ayudar a protegerse de las enfermedades transmitidas por insectos. Sin embargo, es importante utilizar el DEET de forma segura y seguir las instrucciones de la etiqueta del producto. Si tiene alguna duda o preocupación sobre el uso del DEET, consulte a su médico o a un profesional de la salud.

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