La dilatación de las vías urinarias se diagnostica mediante ecografía en el 1–5% de los embarazos. En algunas ocasiones, puede ser la expresión de sendas malformaciones del tracto urinario como las que cursan con obstrucción o el reflujo vesicoureteral (RVU).
En la literatura actual se utilizan dos términos para nombrar la dilatación de las vías urinarias, con lo que se genera una cierta confusión. Nos referimos a la ectasia pielocalicial (del latín ectasis, dilatación) y al término más clásico de hidronefrosis. Algunos grupos prefieren emplear el término ectasia para designar a la dilatación leve y moderada y el de hidronefrosis para las dilataciones graves o, lo que es lo mismo, aquellas en las que el diámetro anteroposterior de la pelvis renal es de, al menos, 2 cm, dado que la mayoría de los niños que precisan tratamiento quirúrgico están incluidos en esta última condición. Nosotros, para los casos (la mayoría) en los que la dilatación no es secundaria a una malformación hemos acuñado el término de ectasia renal simple y hemos sugerido que podría indicar una predisposición genética para formar cálculos renales en la edad adulta.
¿Qué es la ectasia pielocalicial?
La ectasia pielocalicial, también conocida como pieloectasia o ectasia renal, se define como la dilatación leve o moderada de la pelvis renal y los cálices, que son las estructuras que recogen la orina del riñón. Esta dilatación se diagnostica mediante ecografía, y se considera leve o moderada cuando el diámetro transversal de la pelvis renal en la primera ecografía realizada después del nacimiento es de entre 0,5 y 2 cm.
Causas de la ectasia pielocalicial
Las causas de la ectasia pielocalicial pueden ser diversas, pero la mayoría de los casos son benignos y no requieren tratamiento. Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Reflujo vesicoureteral (RVU): Esta condición ocurre cuando la orina fluye hacia atrás desde la vejiga hacia los uréteres y los riñones. El RVU puede causar ectasia pielocalicial al aumentar la presión en las vías urinarias.
- Obstrucción del tracto urinario: Un bloqueo en las vías urinarias, como un cálculo renal o una estenosis, puede causar ectasia pielocalicial al impedir que la orina fluya correctamente.
- Anomalías congénitas: Algunas anomalías congénitas, como la duplicación del tracto urinario o la válvula uretral posterior, pueden causar ectasia pielocalicial .
- Factores genéticos: Algunos estudios sugieren que la ectasia pielocalicial puede ser hereditaria.
Síntomas de la ectasia pielocalicial
La ectasia pielocalicial puede ser asintomática en muchos casos. Sin embargo, en algunos casos, los síntomas pueden incluir:
- Dolor en el abdomen o la espalda
- Fiebre
- Náuseas y vómitos
- Infecciones urinarias recurrentes
Diagnóstico de la ectasia pielocalicial
El diagnóstico de la ectasia pielocalicial se realiza mediante una ecografía renal. En algunos casos, también puede ser necesario realizar una cistografía miccional, una prueba que permite visualizar las vías urinarias durante la micción.
Tratamiento de la ectasia pielocalicial
El tratamiento de la ectasia pielocalicial depende de la causa subyacente. En la mayoría de los casos, la ectasia pielocalicial es benigna y no requiere tratamiento. Sin embargo, si se detecta un RVU o una obstrucción, es posible que se requiera tratamiento.
El tratamiento del RVU puede incluir la administración de antibióticos para prevenir infecciones urinarias y, en algunos casos, una cirugía para corregir el reflujo. El tratamiento de la obstrucción puede incluir la eliminación de cálculos renales o la dilatación de la estenosis.
Seguimiento
Los niños con ectasia pielocalicial deben ser seguidos de cerca por un nefrólogo pediátrico para controlar la evolución de la dilatación y prevenir posibles complicaciones. El seguimiento puede incluir ecografías renales regulares y pruebas de función renal.
La ectasia pielocalicial es una condición común en los niños, pero su gravedad puede variar. En la mayoría de los casos, la ectasia pielocalicial es benigna y no requiere tratamiento. Sin embargo, es importante realizar un seguimiento regular para controlar la evolución de la dilatación y prevenir posibles complicaciones.
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