Punzadas en el vientre durante el embarazo: ¿Cuándo preocuparse?

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El embarazo es un periodo de cambios increíbles y, a veces, esos cambios se hacen notar con sensaciones que pueden resultar incómodas. Las punzadas en el vientre son una de las molestias más comunes durante la gestación, y es normal que te preguntes si son algo a lo que debes prestar atención.

Es importante saber que las punzadas en el vientre durante el embarazo pueden tener diferentes causas y, en la mayoría de los casos, no son motivo de alarma. Sin embargo, es fundamental que conozcas las posibles causas y sepas cuándo es necesario buscar atención médica.

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¿Por qué siento punzadas en el vientre durante el embarazo?

Las punzadas en el vientre durante el embarazo pueden ser causadas por una variedad de factores, que varían según el trimestre en el que te encuentres.

Primer trimestre (hasta la semana 12)

En las primeras semanas del embarazo, es normal sentir molestias similares al " dolor de regla " en el bajo vientre, el pubis o la vejiga. Esto se debe al crecimiento del feto y la distensión del útero.

Es importante destacar que este dolor suele ser más intenso al final del día, cuando estás más cansada, o si has retenido orina. Si sientes estas molestias, descansa, bebe mucha agua, vacía la vejiga y elimina gases si es necesario. Si el dolor no cede, aumenta o se acompaña de sangrado, debes acudir al hospital inmediatamente.

Segundo trimestre (Semana 13 a 27)

A partir del final del primer trimestre y el inicio del segundo, una nueva sensación se hace presente: punzadas o "tirones" en los laterales del abdomen. Esto se debe al estiramiento del ligamento redondo del útero, que sujeta el útero de manera anterior y lateral.

A medida que el útero crece, estos ligamentos se estiran para soportar el peso creciente, lo que puede provocar molestias. Estas punzadas suelen ser más intensas alrededor de la semana 16 del embarazo. Cualquier movimiento brusco, como girarse en la cama, levantarse de golpe o sentarse, puede desencadenar estas punzadas.

El ejercicio físico, especialmente los estiramientos de la pelvis, el suelo pélvico, el músculo psoas y las torsiones, puede ayudar a aliviar estas molestias. Fortalecer el abdomen y la espalda también ayuda a mejorar la sujeción del útero, evitando que los ligamentos se estiren en exceso.

Hacia el final del segundo trimestre, alrededor de la semana 26-27, puedes sentir punzadas en la vagina, las ingles o el ano. Esto puede ser causado por la presión de la cabeza del bebé sobre la pelvis.

Tercer trimestre. Punzadas o pinchazos más frecuentes e intensos.

En el tercer trimestre, el peso del bebé y su posición hacen que las punzadas sean más intensas. A veces, estas punzadas pueden ser tan fuertes que te impidan continuar con tu actividad, aunque generalmente solo duran un segundo.

Alrededor de la semana 32-34, los bebés suelen colocarse en posición cefálica, lo que aumenta la presión sobre los músculos del suelo pélvico, provocando punzadas en las ingles, la vagina, el pubis y el ano.

Estas punzadas pueden ocurrir varias veces al día, especialmente cuando estás más activa. Algunas situaciones comunes que pueden desencadenarlas son:

  • Realizar ejercicio físico
  • Caminar
  • Al final del día por el agotamiento muscular
  • Tras la práctica de relaciones sexuales
  • Por pasar mucho tiempo de pie
  • Tras hacer pipí o mientras defecas
  • Si retrasas mucho el momento de ir al baño
  • Al llevar ropa ajustada o apretada por los gases que provoca.

Contracciones o pinchazos. Cómo diferenciarlo.

Es importante saber que las punzadas que hemos descrito no son contracciones, aunque a veces las contracciones pueden ir acompañadas de punzadas.

Para diferenciar las punzadas de las contracciones, debes tener en cuenta que las contracciones hacen que el útero se ponga duro y se note una presión en el abdomen. Esta presión puede ir acompañada o no de punzadas.

Las contracciones de Braxton Hicks, que se producen desde la semana 16 del embarazo, son contracciones preparatorias que no duelen y deben ceder con el descanso. A veces, estas contracciones pueden provocar ligeras molestias en forma de punzadas en diferentes partes del cuerpo, pero deben ser momentáneas y desaparecer con el reposo.

Las contracciones de parto, en cambio, producen dolor y se acompañan de una sensación de presión en el abdomen. Son contracciones que no ceden con el descanso y que hacen que el cuello del útero se dilate. Estas contracciones también pueden provocar dolor punzante, pero lo sentirías de forma regular y continua en el tiempo.

Punzadas más intensas que antes. ¿Por qué las siento?

Hay situaciones en las que las punzadas pueden ser más fuertes o molestas:

  • Si estás estreñida o tienes muchos gases, los síntomas aumentarán. Es importante que comas de forma equilibrada para tener una buena salud digestiva.
  • A veces, los movimientos del bebé también pueden provocar estas punzadas. Si el bebé se mueve mucho, puede ser incómodo.
  • Las mujeres con poca fuerza en el transverso abdominal , que suelen tener la barriga muy caída, pueden sentir más molestias. Un cinturón pélvico puede ayudar a aliviar estas sensaciones.
  • Estas molestias pueden ser más intensas o darse durante todo el día si el útero está muy irritable . Un útero irritable es un útero que se contrae en exceso, ya sea por tensiones musculares o rigidez. La visita a un fisioterapeuta y/o osteópata especializado en embarazo puede ayudar, al igual que los estiramientos específicos.

Punzadas o molestias que NO son normales

Es importante que sepas diferenciar los síntomas normales de los que no lo son. Hay situaciones que pueden provocar contracciones prematuras que pueden ir acompañadas de punzadas:

  • Infecciones de orina
  • Infecciones vaginales
  • Amenaza de parto prematuro
  • Desprendimiento de placenta
  • Deshidratación materna

Si las punzadas no ceden con el descanso, se repiten de forma continua o duran más de unos segundos, debes consultar con tu médico para descartar estas patologías.

Signos de urgencias. Motivos por los que siempre tienes que consultar.

Aunque hemos visto que las punzadas son normales en muchos casos, también hemos comentado que pueden estar asociadas a complicaciones si se acompañan de otros síntomas o se prolongan en el tiempo y/o frecuencia.

Por ello, es importante que tengas muy claros los signos y síntomas por los que debes consultar inmediatamente con tu médico:

  • Contracciones dolorosas y rítmicas antes de la semana 37
  • Sangrado rojo que no cesa
  • Rotura de bolsa antes de la semana 37
  • Dolor continuo en el abdomen que no cede
  • Ausencia o disminución brusca de los movimientos fetales
  • Fiebre

Como actúo ante las punzadas.

Ante el dolor punzante, lo primero es descartar los signos de alarma y patologías que hemos mencionado anteriormente. Si descartas estos problemas, es importante que bebas mucha agua, descanses y estires la zona.

Evita el estreñimiento y aguantar la orina, así como la ropa excesivamente apretada. Recuerda que las punzadas deben ser puntuales, con una duración muy corta, de alrededor de un segundo.

Ante la duda, consulta con tu matrona o médico. No dudes en buscar atención médica si tienes alguna preocupación.

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