Una de las fracturas de huesos más comunes es, precisamente, la de peroné, también conocido como fíbula. Esta parte ósea está ubicada entre la rodilla y el tobillo y, junto con la tibia, es el responsable de unir estas dos articulaciones.
Si estás interesado en conocer cómo podría llegar a romperse este hueso prolongado, qué hacer en una situación como esa, cuál es el proceso de recuperación y otras curiosidades sobre uno de los huesos dobles de tu cuerpo, este artículo es para ti.
- ¿Qué es el peroné y cómo puede fracturarse?
- Síntomas de una fractura de fíbula o peroné
- Tipos de fractura
- ¿Cómo se trata una fractura de peroné?
- Posibles consecuencias de la fractura de peroné
- Cómo cuidar una fractura de peroné
- Cuándo se puede apoyar el pie después de una fractura
- Qué es una fisura en el peroné
¿Qué es el peroné y cómo puede fracturarse?
Es importante empezar hablando del peroné. Este hueso de apariencia delgada se ubica en la parte exterior de la pierna y es el compañero inseparable de la tibia. Su función primordial es la estabilidad y la estructura de la pierna, con lo cual, su rol es necesario para garantizar la movilidad. Mientras que la tibia recibe la distribución de la carga del peso del cuerpo, el peroné contribuye a la estabilización la pierna.
Entre las lesiones que pueden sufrir este par de huesos, las fracturas son las más comunes y los más a susceptibles este tipo de traumas son aquellos que practican deportes de contacto: atletas, baloncestistas y futbolistas, sobre todo.
La fractura de fíbula podría producirse como resultado de un accidente en el cual, por causa de un golpe, se aplique una fuerza extrema directa o indirecta sobre esta parte del cuerpo; la presencia de alguna condición médica preexistente como la osteoporosis también podría conducir a una fractura de peroné. Y, en algunos casos, las lesiones de tobillo (esguince), podrían ser causantes de este tipo de rotura.
Aunque la fractura sea evidente, como en el caso de una fractura expuesta que sucede cuando el tejido blando se desagarra por cuenta de la ruptura de un hueso, siempre será necesario tomar una radiografía o una resonancia magnética para evaluar la ubicación y la gravedad del daño.
Síntomas de una fractura de fíbula o peroné
A menos que sea una fractura expuesta o con desplazamiento, la sintomatología de esta fractura puede llegar a confundirse con la de un esguince de tobillo, por eso la radiografía es siempre pertinente. Los indicios de este tipo de lesiones incluyen:
- Inflamación : la parte inferior de la pierna se hincha progresivamente tras el golpe.
- Intenso dolor : la ruptura de un hueso viene siempre acompañada de un dolor fuerte, en este caso el movimiento; si el paciente no queda inmovilizado, incrementa la sensación.
- Hematoma : como consecuencia del impacto, se producen marcas en la piel que pueden ser evidentes inmediata o posteriormente.
Tipos de fractura
Teniendo en cuenta la división del hueso, una fractura podría clasificarse en: fisura, fractura incompleta y fractura múltiple. Siguiendo la misma tipología, las fracturas de peroné se clasifican de acuerdo a cómo se ven en las radiografías:
- Tipo A : ocurren en el hueso por debajo de la articulación. Generalmente, no comprometen el ligamento y suelen resolverse sin cirugía.
- Tipo B : se dan al nivel de la articulación, por lo que puede presentarse inestabilidad articular; pueden estar comprometidas con una fractura de tibia y, en ocasiones, requerir cirugía.
- Tipo C : estas suceden por encima de la articulación, lo cual genera inestabilidad articular. Para corregir este tipo de fractura siempre será necesaria la intervención quirúrgica.
¿Cómo se trata una fractura de peroné?
Lo más importante siempre será consultar con el proveedor de salud, no se automedique ni trate de solucionar el daño por su propia cuenta. Es el especialista el único avalado para hacer una valoración mediante la cual se pueda diagnosticar el daño y recomendar el tratamiento idóneo.
La fractura de peroné podría tratarse mediante analgésicos, más la inmovilización de la pierna con yeso o férula durante un periodo aproximado de ocho semanas, esto en el caso de una rotura simple; o bien, mediante cirugía cuando el daño es más complejo. La intervención quirúrgica se aplica en el caso de fractura con desplazamiento de hueso, abierta o cuando hay inestabilidad articular (fractura tipo B o C). Este abordaje implica el uso de placas de metal y tornillos que ayuden a recolocar el hueso.
Independientemente de la solución que se aplique, tras una fractura de peroné, el paciente requiere asistir a fisioterapia con el propósito de recobrar la movilidad, la estabilidad y la fuerza funcional de su pierna. La fisioterapia actúa esencialmente sobre los tejidos blandos, pues estos tienen un rol fundamental en el proceso de recuperación.
Tras una fractura de peroné, la pierna deberá permanecer inmovilizada durante un periodo de 6 a 8 semanas, que podría extenderse o acortarse con base en la recuperación que se verifica cuando el peroné está consolidado nuevamente y es capaz de volver a soportar carga y dar estabilidad a la pierna. Máximo a los seis meses la pierna recobrará su capacidad total de carga, este es el tiempo que se recomienda esperar para retomar cualquier práctica deportiva.
El paciente que ha sido sometido a cirugía deberá esperar por lo menos un año para que las placas de metal y los tornillos puedan retirarse, este es el tiempo mínimo que toma el hueso para recuperarse tras un traumatismo fuerte. En algunas ocasiones, las ayudas externas no son retiradas del cuerpo.
Posibles consecuencias de la fractura de peroné
Si el paciente sigue el protocolo médico tal cual es propuesto por el especialista, lo más probable es que no haya secuelas tras la fractura de peroné. Sin embargo, complicaciones, como infecciones o trombosis, podrían suceder.
Otras secuelas podrían ser:
- Desplazamiento de la fractura durante el proceso de curación .
- Pseudoartrosis .
- Artrosis .
- Movilidad anormal .
- Debilidad muscular .
- Pérdida de la funcionalidad del miembro afectado .
- Dolor e inflamación crónicos .
Estas complicaciones son muy raras, pero pueden ocurrir cuando el paciente hace caso omiso de las indicaciones médicas o cuando no hay autocuidado.
Los huesos son las estructuras más duras y resistentes del cuerpo, ellos hacen parte del sistema músculo-esquelético, responsable de darle estructura y sostén a tu cuerpo y de cuidar tus órganos internos. Del cuidado que pongas sobre ellos dependerá también su salud.
Cómo cuidar una fractura de peroné
Para cuidar una fractura de peroné, es importante seguir las indicaciones del médico. Algunas recomendaciones generales incluyen:
- Mantener la pierna inmovilizada : esto ayudará a que el hueso se cure correctamente.
- Elevar la pierna : elevar la pierna por encima del corazón ayuda a reducir la inflamación.
- Aplicar hielo : aplicar hielo en la zona afectada puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación.
- Tomar analgésicos : los analgésicos pueden ayudar a controlar el dolor.
- Asistir a fisioterapia : la fisioterapia puede ayudar a restaurar la fuerza y la movilidad de la pierna.
- Evitar el uso excesivo de la pierna : es importante evitar actividades que pongan estrés en la pierna afectada.
- Mantener una dieta saludable : una dieta saludable ayudará a que el hueso se cure correctamente.
- No fumar : fumar retrasa el proceso de curación ósea.
Cuándo se puede apoyar el pie después de una fractura
El tiempo que se necesita para apoyar el pie después de una fractura de peroné varía según la gravedad de la fractura y el tratamiento que se haya recibido. En general, se recomienda evitar poner peso sobre el pie durante las primeras 6-8 semanas después de la fractura. Una vez que el hueso se ha consolidado, el médico puede permitir que el paciente comience a poner peso gradualmente sobre el pie.
Qué es una fisura en el peroné
La fractura y la fisura no son sinónimos, aunque pueden compartir algunos síntomas, el diagnóstico e incluso el tratamiento. ¿Cómo podemos distinguirlos?
Para distinguirlas con propiedad, diremos que una fisura ósea es una fractura de hueso incompleta. Se caracteriza por no existir una separación de los bordes, ni haber ningún fragmento óseo. Podríamos decir que es como una herida o grieta que se produce en el hueso.
Por su parte, la fractura se produce cuando el hueso se ha roto por completo produciendo discontinuidad entre los dos extremos de éste.
¿Por qué suelen producirse?
Normalmente están provocadas por un traumatismo, si bien en ocasiones pueden estar producidas por la sobrecarga reiterada del hueso. En este caso nos referimos a ellas como fractura por fatiga o estrés.
Síntomas comunes en las fracturas y fisuras
Tanto la fisura como la fractura producen:
- Extremidad o articulación visiblemente fuera de lugar o deformada.
- Hinchazón, hematoma o sangrado.
- Dolor intenso.
- Entumecimiento y hormigueo.
- Si la fractura es abierta, herida en la piel con el hueso que sobresale.
- Movimiento limitado o incapacidad para mover una extremidad.
Diagnóstico y pruebas
La prueba diagnóstica por excelencia en ambas será la radiografía. En algunos casos muy concretos puede precisarse el TAC o la RNM para acabar de estudiar mejor la lesión.
¿Cuál es el tratamiento?
Básicamente contamos con dos opciones de tratamiento para los dos casos:
- Tratamiento ortopédico . Habitualmente inmovilización con yeso hasta que están consolidadas (sólida) y posteriormente rehabilitación para recuperar el hueso y las articulaciones afectadas.
- Tratamiento quirúrgico . En fracturas desplazadas o cuya inmovilización con yeso es imposible o insuficiente (por ejemplo, fracturas de cadera). Lo que buscamos con la cirugía es dejar los huesos fracturados en una situación como la que tenían antes de la fractura y para mantener esa reducción utilizamos placas, tornillos, etc. Además, interesa una estabilidad que permita iniciar la rehabilitación inmediata o lo antes posible.
Lo que debes saber…
La fisura ósea es una fractura de hueso incompleta. Podríamos decir que es como una herida o grieta que se produce en el hueso.
La fractura, por su parte, es cuando el hueso se ha roto por completo produciendo discontinuidad entre los dos extremos de éste.
Para tratarlo, se opta por inmovilizar el hueso con yeso y luego realizar rehabilitación. O bien, si no es posible esta opción (cadera, por ejemplo), o se trata de fracturas desplazadas, se recurre a la cirugía.
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