Empacho: una enfermedad latinoamericana con raíces profundas

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El empacho, conocido también como indigestión, es una enfermedad que se reconoce por su presencia en la medicina popular de América Latina. Desde el siglo XVI, ha sido una entidad morbosa de predominio infantil, manteniendo su vigencia en la cultura y prácticas de la región. Este artículo busca profundizar en el empacho, investigando sus raíces históricas, culturales, causas, síntomas, tratamiento y prevención.

Temas que Desarrollaremos

Concepto

De acuerdo con la Real Academia Española, el empacho se define como una "indigestión de la comida". La palabra "indigestión" es considerada como un "trastorno que por esta causa padece el organismo", cuando existe un alimento o alguna substancia "que no se digiere o se digiere con dificultad".

En términos médicos, la palabra dispepsia se utiliza para referirse a la "enfermedad crónica caracterizada por la digestión laboriosa e imperfecta".

Por lo tanto, se puede considerar que empacho y dispepsia son sinónimos terminológicos, y que otras palabras equivalentes o asociadas son ahíto, repleción gástrica, crudeza estomacal, hartazgo y embarazo gástrico.

Origen e Historia

La palabra empacho proviene del latín ìmpèdìcáre, luego del francés antiguo, empechier, que se traduce como estorbar o embarazar // ahitar, causar indigestión. Si bien, se reporta que la palabra empacho es poco usada en España, la utilización por mestizos y criollos de toda América Latina es generalizada y cotidiana.

En la historia médica latinoamericana tenemos reportes sobre el empacho desde el siglo XVI y su continuidad en términos teóricos y prácticos hasta la actualidad. Su inclusión en tratados de pediatría del siglo XXI refleja la importancia, trascendencia y vigencia de una enfermedad de predominio infantil que se ha mantenido en la medicina popular, y que requiere de una nueva revisión y valoración por las ciencias médicas.

Causalidad

Las causas del empacho son múltiples y se pueden agrupar en cuatro categorías:

Calidad de la ingesta

  • Ingestión de sustancias no alimenticias: tierra, chicle, papel, basura.
  • Ingestión de frutos no maduros.
  • Ingestión de alimentos de difícil digestión: cáscaras de frutas, cuero de cerdo, tortillas crudas, frijoles (en el caso de los lactantes).
  • Alimentos en descomposición: arroz agrio.
  • Alimentos fríos: el caso más comúnmente reportado es el enfriamiento de la madre al lavar o bañarse, fenómeno que repercute en la calidad de la leche materna al lactar.
  • Ingestión de alimentos calientes: fruta caliente.
  • Ingerir la saliva (la "baba") durante el periodo de la dentición.

Ingesta excesiva

Comer en exceso cualquier tipo de alimentos.

Oportunidad de la ingesta

  • Comer a deshoras, generalmente después de los horarios habituales; esta ingesta ansiosa provoca que se coma también excesivamente.
  • Comer inmediatamente antes de dormir.

Condiciones o comportamientos ante la ingesta

  • Comer inmediatamente después de haber "hecho un coraje", padecido un "susto" o haber "hecho bilis".
  • Comer rápido con precipitación, desordenadamente.

Patogenia

De acuerdo con el saber popular, aquello que causa el empacho queda detenido en el tracto gastrointestinal (se dice que se ha "pegado" a las paredes). Esto podría interpretarse como un cuadro oclusivo parcial (suboclusión), y en casos extremos, oclusivo completo.

Estos cuadros de oclusión parcial o total, así como las complicaciones secundarias, explicarán los signos y síntomas que sufre el paciente. En Cuba, el descubrimiento de una tumoración abdominal (una "pelota" o "pelotica") se constituirá en el signo clínico por excelencia.

Epidemiología

El empacho es una enfermedad que afecta a todas las personas, sin importar su edad, género o grupo social. Se ha constituido como una entidad patológica dependiente de la cultura propia de la población latina de América.

Es mucho más frecuente en la edad infantil, sobre todo de 1 a 5 años. La morbilidad es mayor durante los meses de abundancia de frutas, y en el hemisferio norte, coincide con la época de lluvias correspondiente al verano.

Su mortalidad es desconocida, pero estudios estadísticos de fallecimientos en una parroquia del Valle de México durante el periodo que va de 1834 a 1867 se encontró ocupando el noveno lugar de la mortalidad general, diferenciándose de enfermedades digestivas como diarreas, disenterías y cólera.

Signos y síntomas

Desde el punto de vista clínico, es importante la distinción popular que se hace entre empacho "seco" y empacho "húmedo".

  • Empacho seco : los datos se agregan alrededor de un cuadro de estreñimiento o constipación.
  • Empacho húmedo : la diarrea es el signo fundamental.

Existe otra diferenciación clínica entre empachos recientes y antiguos.

  • Empachos recientes : se manifiestan en forma aguda y abierta.
  • Empachos antiguos : se encontrarían ocultos, enmascarados y aparecerían como un hallazgo cuando se efectua alguna eventual manipulación terapéutica.

Un hartazgo digestivo suele acompañarse de signos y síntomas gastrointestinales: dolor de estómago, mareos, náuseas, vómitos y agruras. Si no se resuelve pueden añadirse alteraciones diversas como dolor de cabeza, malestar general, pérdida del apetito, fiebre, algunas ocasiones el estreñimiento y en otras la diarrea.

En el nordeste de Argentina se considera que un empacho puede complicarse si no es atendido en forma oportuna por los curadores populares. El empacho, "se queda adentro, no sale y se va subiendo hasta la cabeza, y ahí ya es peligroso, puede dar hasta meningitis" amenazando la vida del paciente.

Diagnóstico

Si partimos de los elementos clínicos de la medicina académica (o biomedicina) para construir un diagnóstico basándonos en el interrogatorio y la exploración, con el empacho podemos utilizar esas mismas herramientas de auxilio.

El interrogatorio es uno de los principales instrumentos para la elaboración diagnóstica, pues se pregunta a la madre sobre los antecedentes en la ingesta de alimentos.

Exploración Física

  • Inspección : paciente inquieto, llorón, con facies dolorosa, palidez de piel y tegumentos, con datos compatibles con deshidratación (piel húmeda y fría, hundimiento ocular, fontanela deprimida, etc.). En algunos casos podremos observar el abdomen distendido y en ocasiones una deformidad abdominal por presencia de tumoración.
  • Palpación : presencia de taquicardia y diaforesis debidas a una hipertermia, y en algunas ocasiones, la palpación de una tumoración abdominal en alguna sección del tubo digestivo. En Cuba la mayoría de la gente basa el diagnóstico en la presencia de una "bola" o "pelota" en el abdomen.
  • Percusión : se escuchará un sonido de matidez o submatidez, en el lugar donde se ha detectado o palpado la tumoración digestiva.
  • Auscultación : se escuchará un aumento en la frecuencia de los ruidos intestinales cuando se trate de un empacho "húmedo", o bien su dsiminución en caso de empacho "seco". Si existiera un problema de oclusión o suboclusión intestinal, la auscultación corresponderá a presencia de los ruidos antes del sitio afectado, y su ausencia (ileo paralítico) en secciones posteriores.

Fuera del paradigma biomédico, en Argentina se construye el diagnóstico de empacho mediante la "medida de la cinta".

Diagnóstico Diferencial

Es importante establecer una discriminación diferencial con respecto a otras patologías gastrointestinales como parasitosis, disenterías, colitis amibiana, gastritis y gastroenteritis de origen infeccioso.

Tratamiento

Los tratamientos relativos al empacho suelen ser realizados por las madres de familia, y en casos más complicados o graves por los curanderos, existiendo en Argentina los especialistas denominados como "medidores o quebradores de empacho".

Remedios Vegetales y Sintéticos

En toda nuestra América existen una enorme gama de recursos terapéuticos y sus combinaciones para curar el empacho, no obstante su objetivo es el mismo: desalojar y limpiar el tubo digestivo en cualquiera de sus secciones. Por ello aparecen remedios vegetales y sintéticos de carácter calmante y evacuante tales como los vomitivos, los purgantes y laxantes, digestivos y carminativos e incluso enemas.

Masaje y Sobada

Además de la limpieza digestiva, se realiza un masaje o "sobada" en la superficie abdominal. Las manos del curador se recubren de manteca de puerco, aceite de comer, sebo de variados animales (gallina, pollo, carnero, cabrito, toro, entre otros), "pan puerco" (pomada grasosa que se hace en México, y que puede contener entre otros elementos la raíz de jalapa). En Honduras se usa también la brillantina. En Cuba, los orines humanos y el cocimiento de hojas de chamico; y en Venezuela, la mantequilla, aceite de almendras, manteca de cacao mezclados con infusiones de flor de rosa y hojas de col. En algunos casos, se suele dejar un emplasto, siendo los más famosos en la época colonial, la hoja del tabaco, y que ahora ha sido sustituido por la hoja de col o el papel de estrasa.

Tronada o Quebradura de Empacho

Quizá la manipulación terapéutica más espectacular y específica del empacho corresponde a la tronada o quebradura de empacho, que también se conoce como "tirar del cuerito". Contamos con reportes de su utilización en México, Cuba, Argentina y Chile. La persona afectada se le acuesta, se le masajea (con la técnica particular de cada curador), y luego se le pone en decúbito ventral, se le soba la espalda, y se le jala la piel ubicada en la región paralumbar, escuchándose un tronido o chasquido, es decir, un sonido seco e intenso, que es específico de la curación del empacho.

Prevención

De acuerdo a la multicausalidad del empacho antes mencionada, la prevención es particular y específica. La mayoría de las medidas preventivas son transmitidas en el ámbito doméstico por la vía del género, es decir, a partir de la cadena femenina compuesta por la abuela-madre-hija embarazada.

Por ejemplo, en la alimentación de los lactantes con ablactación se suele recomendar –entre otros elementos– el uso del frijol pero siempre indicándose quitar el hollejo que envuelve a las semillas. No siempre explicándose las razones de tal práctica pero ya nosotros sabemos, que corresponde a una medida para evitar el sufrimiento de empacho.

Siguiendo este mismo razonamiento, se debe evitar la ingestión de sustancias no alimenticias como el papel, la tierra, las hebras textiles, los cabellos, los chicles, entre otros. Igualmente no permitir la ingestión de frutas inmaduras o que tengan cáscara; los alimentos insuficientemente cocidos (sopas de pasta, la masa con que se preparan galletas, panes y pasteles); alimentos en proceso de descomposición; aquellos que son localmente reconocidos como demasiado fríos o calientes para el estado corporal de los niños que los consumen; y que los bebés con reciente dentición no ingieran la saliva que ya salió de su boca (que se conoce en México como "baba").

Por supuesto, no comer en forma excesiva, precipitada y en desórden; hacerlo en forma regular con horarios cotidianos; y no dormir inmediatamente después de cenar, ni tampoco comer de manera inmediata después de haber sufrido un coraje o un susto.

El empacho, con sus raíces profundas en la cultura latinoamericana, es un ejemplo de cómo la medicina popular ha contribuido a la construcción de la salud y el bienestar de las comunidades. Su comprensión, desde una perspectiva histórica, cultural y médica, es fundamental para valorar la riqueza y la importancia de las prácticas tradicionales de curación que se han transmitido a través de generaciones.

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