Qué asco. Una frase que todos hemos pronunciado alguna vez, reflejando una sensación visceral de rechazo hacia algo que nos resulta desagradable. Pero, ¿qué es exactamente el asco? ¿De dónde proviene esta emoción tan humana? ¿Qué papel juega en nuestras vidas?

El asco es una emoción básica que hemos sentido todos a lo largo de nuestra vida. Se trata de una emoción negativa que surge cuando algo no nos gusta, nos repugna o nos resulta desagradable. El asco es una reacción ante estímulos que consideramos peligrosos, ya sea por su aspecto, su olor o su significado.
Qué provoca el asco
Aunque es algo que todos sentimos con bastante frecuencia, mucha gente no sabe exactamente qué es el asco o las consecuencias que tiene. ¿A qué llamamos asco?
El asco es una impresión desagradable que es originada por algo que nos repugna, que nos asquea. Algunos de los sinónimos más usados son: repulsión, repugnancia, desagrado, aversión, grima, animadversión o aborrecimiento.
Es importante establecer qué hace que algo nos resulte asqueroso o repulsivo. Las cosas más comunes que suelen producir esta emoción son:
- Alimentos podridos
- Alimentos que no nos gustan
- Falta de higiene
- Olores fuertes
- Fluidos corporales de otras personas o animales
- Algunos animales como las ratas
Aparte de esto, cuando algo nos causa esta sensación entran en juego dos leyes:
- Ley de similitud . Todas las cosas que son parecidas a lo que nos da asco o las que comparten características con lo que nos da asco, también se convierten en cosas repulsivas. Por ejemplo, cuando le tenemos asco a las ratas probablemente también se lo tendremos a los ratones, por su similitud.
- Ley de contagio . Cuando algo nos produce asco procuramos que ninguna cosa que nos guste esté en contacto con lo que nos da asco. Si alguien les tiene asco a las naranjas procurará que nada de lo que coma haya estado en contacto con las naranjas con la finalidad de que los otros alimentos que sí le gustan no se contagien o contaminen.
Por consiguiente, los estímulos que para nosotros son aversivos son los desencadenantes del asco. Esta aversión en la mayoría de las ocasiones es creada por un condicionamiento.
El asco está directamente relacionado con el miedo porque inmediatamente después de sentir asco, sentimos miedo y el miedo es el que hace que nos distanciemos de la cosa que nos da asco.
¿Para qué sirve el asco?
El asco, como otras emociones, como el miedo o la ansiedad, tiene una función de supervivencia. Es decir, sentimos asco ante estímulos que pueden ser peligrosos para nosotros y que pueden comprometer nuestra salud, como una comida en mal estado, etc.
Por lo que se podría decir que es una emoción que está orientada a la supervivencia, una emoción básica y a la vez es universal, ya que es una emoción que experimentan todas las especies en mayor o menor medida.
En el ser humano se da una peculiaridad respecto al asco y es que también es modulada culturalmente, por lo que, determinados alimentos en una cultura determinada están ampliamente aceptados y no provocan asco mientras que en otras culturas producen asco y repugnancia.
Consecuencias del asco en nosotros
El asco produce una serie de cambios tanto físicos como psicológicos:
- Físicos . Malestar gastrointestinal en forma de vómitos o arcadas, se nos activa el sistema nervioso parasimpático, se produce tensión muscular, aumento de la respiración, etc.
- Psicológico . Sentimos ansiedad, necesidad de escapar o de huir, repugnancia, etc.
También se producen una serie de cambios en el rostro. A nivel de expresiones faciales, cuando sentimos asco solemos fruncir la nariz y el ceño, elevar la barbilla y las mejillas. Todos estos cambios faciales están encaminados a comunicar e informar a los que nos rodean de que hay algo, ya sea comida, olores, animales etc., que pueden ser peligrosos.
Asco contra la fobia
En numerosas ocasiones, el asco puede derivar en fobia. Pero los síntomas de la fobia suelen ser mucho más graves y suelen interferir en la vida diaria de las personas.
Los síntomas característicos de la fobia son:
- Miedo o malestar cuando se está en presencia de una cosa o una situación concreta
- El miedo o la ansiedad es mucho mayor al esperado para esa situación
- Este miedo es y todo esto causa malestar clínicamente significativo.
Se podría decir que, en el asco, el miedo no interfiere en la vida diaria y en la fobia sí. Esta sería la principal diferencia entre ambas.
El asco en la psicopatología
El asco y la fobia están relacionadas. Una persona que tiene asco no tiene por qué tener una fobia, pero una persona con fobia probablemente tendrá asco. Una persona que tiene fobia a las arañas posiblemente sea porque les tiene asco y miedo. Y, una persona con fobia a la sangre, les tendrá asco y miedo a las secreciones de color rojo.
El asco también puede estar presente en el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), en este las personas tienen asco a la contaminación, a la suciedad, a la enfermedad, etc. Sin embargo, como en el caso de la fobia, este asco interfiere significativamente en la vida diaria de las personas y va más allá.
¿Cómo hacer frente al asco?
Cuando algo nos da asco lo que solemos hacer es evitarlo.
El organismo, como medio de protección, genera una reacción de asco cada vez que ve algo que no le gusta.
El asco en un primer momento es adaptativo, pero con el paso del tiempo se puede convertir en un problema.
Algunas de las cosas que podrías hacer para hacerle frente al asco son:
- Entiende lo que es el asco. Antes de nada, sería importante entender lo que es el asco, cuáles son sus mecanismos de funcionamiento y qué consecuencias tiene para el organismo.
- Acepta que lo que evitas es importante para ti. Es importante que entiendas por qué tienes que hacerle frente al estímulo aversivo.
- Relajación. Si el estímulo aversivo te genera ansiedad es probable que las técnicas de relajación, te ayuden a relajarte.
- Respiración. Antes de enfrentarte a lo que te da asco puedes realizar alguna técnica de respiración con el objetivo de relajarte.
- Exponte gradualmente. La manera de hacerle frente al asco es exponerse gradualmente a lo que nos da asco. Para ello, lo recomendable sería que primero te aproximaras a cosas parecidas y después realizaras la exposición final.
- Exposición final. Del mismo modo que en el caso anterior, la persona tendrá que ir incluyendo el estímulo aversivo en su vida.
Resumiendo, el asco es una emoción negativa que se produce cuando existe un estímulo que es repulsivo. Además, está directamente relacionado con el miedo. Aun así, en muchas ocasiones tiene una función, ya que, como la ansiedad, puede ayudarnos a sobrevivir.
Cuando se produce la emoción de asco se generan en nosotros una serie de modificaciones físicas y psicológicas. Es importante diferenciar el asco de la fobia, la principal diferencia es que la segunda interferirá significativamente en la vida de las personas y el primero no tanto.
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Cuáles son los tipos de asco
Arañas, cucarachas... cualquier tipo de insecto lo suficientemente feo o fuera de lo común nos puede inspirar algún tipo de repugnancia. Pero también un plato de comida que no nos gusta y que declinamos comer con la consabida frase: "¡Qué asco!" Uno de los aspectos más curiosos del ser humano es la capacidad de sentir asco por ciertas cosas que nos rodean. ¿De dónde viene esta desagradable sensación?
La neurocientífica Aditi Subramaniam, doctora en el Instituto de la Salud Mental y la Neurociencia de la India, publicó un artículo en 'Psychology Today' en el que exploraba cómo nuestra sensación de asco proviene de un mecanismo evolutivo para proteger al cuerpo de los patógenos infecciosos. Pero también de una forma social que creaba sus propias reglas sobre lo que es y no es asqueroso, apuntando a un sentido moral.
Cuando algo provoca repugnancia, solemos tener una reacción de repulsión hacia el objeto que concentra ese rechazo.
"A finales del siglo XIX, el surgimiento de la teoría microbiana de la enfermedad, la cual postulaba que ciertos microorganismos pueden producir enfermedad, proporcionó una justificación científica para las respuestas de asco a patologías que ya estaban presentes en varias culturas", explica la doctora. "Sin embargo, fue después de la última parte de este siglo cuando se produjo una unión entre las creencias comunes que propiciaban el contagio y la teoría de los gérmenes".
Evidentemente, nuestras sensaciones de asco no tienen un fundamento científico. Más bien responden a las emociones. Dicho de otro modo, cuando te ponen delante un plato que no te gusta y por el que sientes repulsión no es porque estás pensando en la cantidad de gérmenes que pueda tener, sino que parte de una sensación propia de incomodidad muy visceral.
"Lo que hace que el asco maravilloso como emoción es que, aunque tiene su origen en proteger al cuerpo de la ingestión de patógenos, sus implicacionens van mucho más allá", reconoce Subramaniam. "Desde una profunda desconfianza hacia los inmigrantes con hábitos diferentes a los nuestros", que el lector piense por ejemplo en los animales salvajes que se venden en el mercado de Wuhan, "pasando por las comidas exóticas y hasta un malestar hacia personas que tienen preferencias sexuales distintas a las nuestras. El asco está en todas partes".
"Si bien a la gente le gusta decir que "la confianza acaba dando asco", cuando se trata de analizar la psicología de esta misma sensación, en realidad debería ser exactamente lo contrario", aduce la doctora. "Cuanto más cerca estoy emocionalmente de una persona, menos propenso soy a ver la repugnancia de sus actos o acciones cotidianas".
Las categorías del asco
Como bien dice Subramaniam, existen dos tipos de asco: el emocional y el moral. Y ambos se relacionan entre sí hasta el punto de confundirse. "Cuando algo provoca una sensación de repugnancia, solemos tener una reacción de repulsión hacia el objeto que concentra ese rechazo. De manera similar, los científicos han sugerido que cuando algo nos repugna a niveles morales, tendemos a proteger 'nuestras almas' dede la contaminación moral manteniéndonos alejados de dichas personas".
De todas formas, más allá de esta diferenciación existen una serie de categorías para distinguir a los tipos de asco. La doctora cita a Paul Rozin, uno de los cientifícos que más a fondo han estudiado el tema. Él y sus colegas agrupan a esta molesta sensación en cuatro categorías:
- El asco central (que viene a ser el más irracional y general, atribuido principalmente a los alimentos)
- El asco de naturaleza animal (cualquier elemento que nos recuerde a nuestra naturaleza animal o mortal, como los excrementos, la muerte o el sexo)
- Asco interpersonal (cuando te sientes incómodo al llevar ropa de otra persona u objetos que han estado durante mucho tiempo próximos a ella)
- El asco moral (cuando existe una afrenta de categoría moral, como viene a ser un asesino en serie o un violador).
Factores culturales y de edad
El asco es universal, pero no todos los ascos son los mismos. Además de factores evolutivos y morales, también destacan los culturales. ¿En qué se diferencian de estos? Básicamente en que el asco no es una emoción automática o innata, sino que es algo que se aprende según pasan los años. De ahí que a veces, según sea nuestro momento vital, algunas cosas que antes nos provocaban un profundo malestar más tarde esa sensación puede desaparecer.
Una de las razones por las que el asco no se desarrolla hasta que lo niños alcanzan cierta edad es que la sensibilidad a la contaminación o el rechazo de la suciedad de los adultos es realmente compleja. "Debe haber un esfuerzo en la imaginación para concebir la contaminación en algo que realmente no parece contaminado: después de todo, no podemos ver microorganismos en la comida", asevera Subraniam. "Los niños no pueden dar este salto tan fácilmente como los adultos, lo que podría explicar por qué las respuestas aparecen más tarde".
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