En el complejo entorno de nuestro sistema inmunológico, existen células que trabajan incansablemente para protegernos de las amenazas externas. Los eosinófilos son uno de estos valientes guerreros, desempeñando un papel crucial en la defensa del cuerpo.
¿Qué son los eosinófilos?
Los eosinófilos son un tipo de glóbulo blanco, también conocidos como leucocitos, que forman parte de la línea de defensa de nuestro organismo. Son células con un núcleo bilobulado y un citoplasma repleto de gránulos que se tiñen de forma característica. Su nombre proviene del griego eos, que significa "amanecer" o "aurora", y philos, que significa "aficionado a", debido a su color rosado o anaranjado cuando se observan en un frotis de sangre teñido.
Funciones de los eosinófilos
La función principal de los eosinófilos es la defensa contra las infecciones parasitarias. Estos organismos, que pueden ser unicelulares como los protozoos o pluricelulares como las tenias, necesitan de otro ser vivo para sobrevivir, a menudo causando daño en el proceso. Los eosinófilos poseen sustancias en sus gránulos que, al liberarse, atacan y destruyen estos invasores, evitando la proliferación y enfermedades como la malaria, la enfermedad del sueño o la oxiuriasis.
Además de su papel contra los parásitos, los eosinófilos también juegan un papel importante en el control de las reacciones alérgicas o de hipersensibilidad, sobre las que hablaremos más adelante.
Eosinofilia: ¿Cuándo los eosinófilos están altos?
Aunque las cifras normales de eosinófilos pueden variar ligeramente, se considera que el rango habitual está entre 0,0 y 0,5 células por mmEs posible tener 0 eosinófilos en un análisis de sangre sin que ello suponga un problema, ya que su número oscila mucho y se ve afectado por diversos factores, como el momento del día (son "células nocturnas").
Cuando se observa un número elevado de eosinófilos de forma sostenida y superior a 0,5 células por mm3, se habla de eosinofilia. Se clasifica en:
- Leve : hasta 1,5 células por mm
- Moderada : 1,5-5,0 células por mm
- Grave : >5,0 células por mm
Es importante destacar que una eosinofilia puede ser un signo de diferentes enfermedades, por lo que es crucial realizar una evaluación médica para determinar la causa.
¿Qué enfermedades se relacionan con los eosinófilos?
Múltiples circunstancias pueden provocar un aumento de los eosinófilos en sangre. Es importante determinar si la elevación es aislada o persistente y si se acompaña de síntomas. Los pacientes con eosinofilia pueden estar asintomáticos o presentar diversas manifestaciones, desde lesiones en la piel o episodios de tos y falta de aire hasta complicaciones que pueden poner en riesgo la vida.
Las causas secundarias de eosinofilia pueden ser infecciosas o autoinmunes. Si no se encuentra ninguna otra etiología, es recomendable que un hematólogo realice un estudio más detallado, ya que existen entidades, generalmente crónicas aunque a veces malignas, que pueden elevar el número de eosinófilos.
La hipersensibilidad y los eosinófilos
La hipersensibilidad es una reacción inmunitaria exagerada a un aloantígeno, es decir, una sustancia extraña al organismo que provoca una respuesta inmune generando anticuerpos. Para que ocurra la hipersensibilidad, se requiere una sensibilización previa, es decir, haber tenido contacto con la "sustancia extraña".
Existen cuatro tipos de hipersensibilidad, siendo el tipo I el más relevante en relación con los eosinófilos. Esta reacción es inmediata y mediada por la inmunoglobulina E (IgE), un tipo de anticuerpo producido por los linfocitos B.
Cuando una persona se expone a una sustancia que desencadena una reacción alérgica (alimentos, plantas, ácaros, etc.), libera IgE de forma incontrolada. Estos anticuerpos se unen a receptores específicos en los eosinófilos y los mastocitos, esperando a la siguiente exposición. Al volver a entrar en contacto con la sustancia, la unión a los anticuerpos induce la liberación de mediadores como la histamina, los leucotrienos y las prostaglandinas, provocando reacciones que pueden ser localizadas, generalizadas o incluso anafilácticas.

La alergia se desarrolla por la exposición a una sustancia. Si alguien experimenta una reacción alérgica a un alimento por primera vez, es probable que la causa sea ese alimento, no otras sustancias que haya consumido ese día. La respuesta inmunológica es compleja, pero esta explicación sirve como una primera aproximación.
Tratamiento de la eosinofilia y la hipersensibilidad
El tratamiento de la eosinofilia y la hipersensibilidad se basa en la identificación y el control de la causa. En el caso de las reacciones alérgicas, se utilizan fármacos que bloquean los receptores de los mediadores liberados por los eosinófilos y los mastocitos, como los antihistamínicos, los corticoides y, en casos de anafilaxis, la adrenalina.

Conclusión
Los eosinófilos son una parte vital de nuestro sistema inmunitario, protegiéndonos de infecciones parasitarias y regulando las reacciones alérgicas. Es importante conocer la importancia de estos glóbulos blancos y la necesidad de controlar sus mecanismos de activación para evitar reacciones indeseadas. La próxima vez que estornudes o viajes a un lugar con diferente flora, recuerda el papel fundamental de los eosinófilos en tu salud.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Eosinófilos: ¿Qué son y cuándo deben preocuparnos? puedes visitar la categoría Salud.
