Aditivos alimentarios: ¿Qué son y cómo afectan a nuestra salud?

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Los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden a los alimentos con el objetivo de mejorar su sabor, textura, apariencia y prolongar su vida útil. Su uso está ampliamente extendido, no solo en productos procesados, sino también en alimentos frescos. La Unión Europea regula su uso para garantizar la seguridad alimentaria.

Aunque muchas personas buscan alimentos sin aditivos, percibidos como más saludables y naturales, la mayoría de ellos son seguros para el consumo humano cuando se utilizan en las cantidades permitidas por la legislación. De hecho, los aditivos desempeñan un papel importante en la conservación de los alimentos, manteniendo su frescura, calidad y mejorando su sabor y propiedades organolépticas.

Temas que Desarrollaremos

¿Qué son los aditivos?

Un aditivo alimentario es cualquier sustancia que no se consume directamente como alimento ni se usa como ingrediente principal en los alimentos. Pueden tener o no valor nutricional y se añaden intencionalmente durante la fabricación, transformación, preparación, envasado, transporte o almacenamiento de los alimentos con un propósito tecnológico.

En la actualidad, es muy difícil encontrar alimentos que no contengan aditivos, ya que la mayoría de los fabricantes (y los consumidores) buscan productos con una mayor vida útil y que sean agradables a la vista, al olfato y al gusto. Los aditivos no son algo nuevo, al contrario, tienen una larga historia que se remonta a la antigüedad, cuando los humanos utilizaban ingredientes como el vinagre, la sal, el ajo o el romero para preservar los alimentos y mejorar su sabor.

La mala fama de algunos aditivos

En los últimos años, ha surgido una tendencia hacia la evitación de aditivos en los alimentos, impulsada por una mayor conciencia sobre las elecciones alimentarias y la demanda de opciones más saludables y naturales. Sin embargo, la creencia de que los alimentos sin aditivos son automáticamente más saludables no tiene una base científica sólida y uniforme.

Los aditivos en los alimentos están regulados por la Unión Europea, por lo que los que encontramos en la comida son seguros para el consumo humano. Existe un listado de los aditivos permitidos y sus cantidades, y su presencia debe ser informada en la lista de ingredientes. En general, una dieta rica en alimentos integrales, sin procesar y baja en azúcares añadidos y grasas saludables se considera más saludable, independientemente de la presencia o no de aditivos alimentarios.

¿Cuál es la legislación que regula los tipos de aditivos?

Los aditivos que se usan en los alimentos deben estar aprobados en la Unión Europea y ser identificados con un código específico, que empieza por E, que seguramente habremos visto en muchas etiquetas. Las normas que los regulan son:

  • Reglamento (CE) Nº 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, sobre aditivos alimentarios : Establece las listas de los aditivos autorizados y sus condiciones de utilización y etiquetado. Los que no se contienen en este texto quedan prohibidos.
  • Reglamento (UE) Nº 234/2011 de la Comisión, de 10 de marzo de 2011, de ejecución del Reglamento (CE) nº 1331/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo : Establece el proceso de autorización para el uso de aditivos, enzimas y aromas en alimentos, por ejemplo, el contenido que debe contener una solicitud y la documentación a aportar.

Alimentos sin aditivos por ley

A pesar de que la industria alimentaria ha evolucionado mucho, existen alimentos que, por motivos culturales e históricos, no pueden llevar aditivos. Ejemplos de ello son:

  • La barra de pan tradicional en Francia.
  • La cerveza en Alemania.
  • El confit de pato y de ganso tradicional en conserva en Francia.
  • Las trufas francesas tradicionales en conserva.
  • Las Kødboller tradicionales (albóndigas) en Dinamarca.
  • El Mämmi finlandés (postre tradicional) en Finlandia.
  • El lomo embuchado en España.

Esto significa que estos alimentos tienen una vida útil más corta. Por ejemplo, una barra de pan sin aditivos se reseca antes que las demás, que pueden llevar emulgentes como la lecitina de soja, que mejoran la consistencia y la frescura, humectantes para retener la humedad, o almidones modificados, entre otros.

Aditivos en alimentos que son objeto de polémica

La EFSA lleva varios años inmersa en un programa de reevaluación de aditivos. Algunos de los que generan más preocupación son:

  • Edulcorantes artificiales , como el aspartamo y la sacarina, que han estado relacionados con posibles problemas de salud, incluyendo dolores de cabeza, problemas gastrointestinales y posible riesgo de cáncer. Sin embargo, no existe evidencia científica clara sobre esos efectos.
  • Colorantes artificiales , como la tartracina (E 102), el Ponceau 4R (E 124), el amarillo ocaso (E110) y el amarillo de quinoleína (E 104), que han estado relacionados con hiperactividad en niños y posibles reacciones alérgicas. La Comisión Europea redujo sus niveles máximos para uso alimentario y obligó a incluir la advertencia que «pueden afectar la actividad y la atención en niños».
  • Conservadores , como el benzoato de sodio y el sorbato de potasio, que han estado relacionados con posibles problemas de salud, incluyendo problemas respiratorios y posibles efectos carcinogénicos. El dictamen científico de la EFSA de 2016 sobre la reevaluación de estos conservadores estableció que no existe peligro en los límites máximos establecidos.
  • Grasas hidrogenadas , denominadas también «grasas trans», como los aceites parcialmente hidrogenados, que han estado relacionados con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. La Comisión Europea ha limitado la presencia de este tipo de grasas en los alimentos a un máximo de 2 gramos por cada 100 gramos de grasa.
  • Potenciadores del sabor , como el glutamato monosódico, que se han relacionado en ocasiones con lo que se ha denominado síndrome del restaurante chino, pero la EFSA se mantiene en que con la evidencia disponible, no son peligrosos en las cantidades permitidas.

¿Cómo sería un entorno sin aditivos en alimentos?

Es difícil imaginar un entorno sin aditivos, ya que se trata de una práctica que se remonta a muchos siglos atrás. Sin embargo, el creciente interés de los consumidores en los productos naturales y ecológicos nos puede hacer plantear qué pasaría si se generalizaran esos productos.

que son los aditivos alimentarios - Cuántos tipos de aditivos alimentarios existen

Un entorno sin aditivos nos empujaría a recuperar una relación con nuestra alimentación más tradicional, en la que cambiaría la forma en que los alimentos se producen, almacenan y venden. Los alimentos tendrían una vida útil más corta, lo que supondría buscar maneras de evitar el desperdicio y de racionalizar el transporte. También tendríamos que acostumbrarnos a otras texturas y sabores, dado que los aditivos nos han habituado a unos determinados, y es posible que aumentara el riesgo de toxiinfecciones por consumir alimentos una vez ya ha expirado su vida útil. Es posible que también aumentaran los costes de los alimentos, ya que los productores deberían encontrar nuevas formas de preservar y mejorar la calidad de los alimentos.

Sería, por lo tanto, necesario encontrar soluciones alternativas para garantizar la seguridad y la calidad de los alimentos, y prever un encarecimiento de los productos como ya ocurre con los que se anuncian sin aditivos hoy en día.

Cuántos tipos de aditivos alimentarios existen

Los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden de manera intencionada a los alimentos y bebidas con el fin de modificar o estabilizar sus características organolépticas, para estabilizar propiedades físicas, para prolongar su vida útil o para corregir sus componentes. A pesar de que algunos aditivos sí aportan valor nutritivo, estos no se utilizan con el objetivo de aumentar el valor nutricional del alimento al que se añaden.

Históricamente se han incluido aditivos en los alimentos, principalmente durante el siglo XIX y XX con la llegada de la ciencia de los alimentos. También se conoce a los aditivos por sus números E, los cuales son códigos que se han asignado a los aditivos alimentarios y suelen aparecer especificados en las etiquetas de los productos, principalmente en la Unión Europea.

Tipos de aditivos alimentarios

Los principales tipos de aditivos utilizados en la industria alimentaria son:

  • Aromatizantes
  • Colorantes
  • Conservantes
  • Antioxidantes
  • Acidulantes
  • Edulcorantes
  • Espesantes
  • Derivados del almidón
  • Saborizantes
  • Emulsionantes

Estos tipos se agrupan en una clasificación general de aditivos según cuatro funcionalidades específicas. Además de la clasificación según su función tecnológica, los aditivos pueden clasificarse según su origen natural o sintético.

Los aditivos se emplean en la industria principalmente por motivos de seguridad alimentaria, es decir, para asegurar la seguridad y salubridad de los alimentos. Además, existen otros motivos por los que se utilizan este tipo de sustancias, como conservar o aumentar el valor nutricional, aumentar la estabilidad y prolongar la vida útil o facilitar el proceso de fabricación de los productos. Además, su uso es importante para proveer de alimentos a grupos de personas que tienen necesidades específicas, como en el caso de los diabéticos, los celíacos o personas que presentan ciertas alergias o intolerancias alimentarias.

Regulación de los aditivos alimentarios

Para utilizar un tipo de aditivo alimentario es necesario que este esté autorizado. En el caso de la legislación europea, la autorización la realiza la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), agencia de la Unión Europea que tiene como principal objetivo la responsabilidad de valorar los riesgos y problemas que afecten a la Seguridad alimentaria en los estados miembros de la UE.

La EFSA se encarga también de realizar las evaluaciones pertinentes sobre la seguridad de nuevos aditivos, elabora informes sobre la inocuidad y revisa la información científica para determinar y/o modificar las condiciones de uso.

Todos los aditivos alimentarios deben cumplir con los criterios aprobados en las directivas de la legislación europea. Las principales normativas que tratan el tema de aditivos alimentarios son las siguientes:

  • Directiva marco (89/107/CEE) , régimen general de Aditivos alimentarios autorizados.
  • Directiva específica (94/36/CE) , relativa a los colorantes utilizados en los productos alimenticios.
  • Directiva específica (94/35/CE) , relativa a los edulcorantes.
  • Directiva específica (95/2/CE) , sobre aditivos distintos de los colorantes y edulcorantes autorizados.
  • Listas positivas de aditivos permitidos y sus condiciones de utilización .

CODEX

La normativa internacional de los alimentos que afecta también a los aditivos es el Codex Alimentarius, el cual tiene como objetivo garantizar la calidad y la inocuidad de los alimentos en cualquier lugar y a todas las personas. Pertenece a la Organización Mundial de la Salud y a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y busca contribuir mediante normas, códigos y directrices en las prácticas alimentarias internacionales.

Las normas del Codex sirven como recomendaciones base para la legislación nacional, aunque se traten meramente de sugerencias donde la aplicación por los miembros es facultativa. La información de esta institución es pública y gratuita y los miembros del Codex abarcan el 99% de la población mundial. El Codex es una referencia mundial en el sector alimentario tanto para productores, elaboradores y consumidores que operan dentro del comercio alimentario internacional.

En el ámbito de los aditivos, la principal norma publicada por esta entidad es la norma general STAN 192-1995.

También es importante seguirle la pista, los comunicados y publicaciones a la Organización Mundial de la Salud (OMS), al Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) y a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

FDA y FSIS

En Estados Unidos la regulación de los aditivos es a nivel federal, por lo que las agencias que tienen competencia en materia de aditivos es la Food and Drug Administration (FDA) y el Food Safety and Inspection Service (FSIS). Existen diferencias de definición a resaltar con respecto a la Unión Europea.

La primera es que se denomina aditivo directo a aquellos que son añadidos a los alimentos y aditivo indirecto a los embalajes que son susceptibles de desprender sustancias hacia los alimentos. Además, la FDA permite el tratamiento de alimentos con irradiación para combatir bacterias, lo que legalmente se considera como aditivo.

Otra diferencia a tomar en cuenta si se trabaja con el mercado estadounidense es la forma de nombrar a los aditivos en el etiquetado de los productos, ya que no es válido el uso de los anteriormente mencionados Números E. Además, en EE.UU se permiten aditivos que no están autorizados en la UE y viceversa, y existen diferentes límites para el uso de ciertos aditivos.

Hay países en los que a ciertos alimentos no se les puede añadir aditivos durante su manufactura. Por ejemplo, en España se garantiza que la leche, la pasta, el yogurt natural, los huevos, los frutos secos, las semillas, el aceite de oliva o el café en polvo, entre otros, no lleven ningún tipo de aditivo.

Los aditivos alimentarios también se relacionan con otros sectores como la cosmética, la farmacéutica o la nutrición animal. Algunas de estas sustancias están siendo cada vez más demandadas debido al mayor conocimiento sobre los efectos en la salud de las personas y a los nuevos hábitos alimenticios de los consumidores.

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