Tipos de fracturas de cadera

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Las fracturas de cadera son lesiones graves que afectan principalmente a adultos mayores. La causa más frecuente en personas de más de 65 años es la osteoporosis, una enfermedad esquelética que disminuye la densidad de masa ósea, haciendo que los huesos sean más frágiles y propensos a fracturas. Otros factores de riesgo incluyen la disminución de la movilidad y agilidad asociada a la edad, así como la pérdida de capacidad visual y auditiva, lo que incrementa la posibilidad de caídas y traumatismos.

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Cuándo Hay que Operar la Cadera

Tras una fractura de cadera, la persona afectada presenta una incapacidad completa para la movilización y la deambulación de forma independiente. La necesidad de disminuir el dolor y la incapacidad asociada a esta lesión hace que la Fractura de Cadera precise un tratamiento quirúrgico prácticamente en todos los casos, realizado de forma óptima durante las 48 horas posteriores a la fractura.

tipos de fractura de cadera - Cómo saber si hay fisura en la cadera

El tratamiento quirúrgico temprano posibilita la movilización del paciente, disminuye el dolor y el sangrado, evita los problemas secundarios y mejorará las posibilidades de recuperación funcional y recuperación de la actividad previa a la fractura.

Consecuencias de No Operar la Cadera

Las consecuencias de no intervenir la cadera fracturada serán el dolor y deformidad mantenidos en el tiempo y con frecuencia la no unión de la fractura conocida como pseudoartrosis. Estas alteraciones tendrán como consecuencia la incapacidad para la deambulación y para la recuperación funcional del paciente.

Por ello, ante una fractura de cadera la mejor decisión será la intervención quirúrgica con reducción y estabilización de la fractura y la movilización temprana del paciente. Esta intervención deberá realizarse de la forma más temprana posible teniendo en cuenta una correcta estabilización del paciente previo a la cirugía.

Tipos de Fracturas de Cadera

Hay varios tipos de fractura de cadera y cada uno de ellos requiere una solución quirúrgica diferente. Según el lugar anatómico en el que se produce la lesión se puede diferenciar dos tipos básicos de fracturas, fracturas de cuello femoral y fracturas trocantéreas.

Fracturas de Cuello Femoral

Se trata de roturas intracapsulares que se producen por debajo de la cabeza femoral en la zona del cuello del fémur. Por el cuello del fémur transcurren las arterias que aportan sangre a la cabeza femoral y por ello estas fracturas pueden alterar el riego vascular de la cabeza del fémur. Estas características hacen que la unión de estas fracturas pueda no producirse (pseudoartrosis) y que pueda producirse la necrosis y deformidad secundaria de la cabeza femoral.

Los problemas descritos son frecuentes por lo que la mejor opción para el tratamiento quirúrgico de estas lesiones en pacientes de edad avanzada será la retirada de la cabeza femoral fracturada y la sustitución de la cadera por una prótesis total o parcial de cadera.

Fracturas Trocantéreas

Este tipo de fractura es el más frecuente y se producen en el área extracapsular, por debajo del cuello femoral de la cadera (zona trocantérea). Este tipo de fractura de cadera presentan problemas característicos como el mayor sangrado de la fractura (al tratarse de una zona anatómica muy vascularizada) y el dolor y la deformidad del miembro fracturado que será mayor que en las fracturas del cuello.

Al tratarse de una zona con presencia de hueso esponjoso abundante y vascularización correcta este tipo de fracturas de cadera se tratarán de forma usual mediante la reducción de la fractura (restituir la anatomía manteniendo la cadera natural del paciente) y la estabilización con un sistema de osteosíntesis que mantenga la fractura en su posición hasta que se produzca la unión completa.

Estas dos lesiones se intervienen habitualmente practicando una anestesia intradural y sin necesidad de anestesia general. La implantación de una prótesis de cadera precisa un abordaje quirúrgico que conlleva una herida en el área lateral de la cadera cuya extensión se individualiza para cada paciente aunque la tendencia actual será a los abordajes cortos o mínimamente invasivos. La colocación de sistemas de osteosíntesis precisa abordajes habitualmente de menor longitud.

Complicaciones de la Cirugía de Cadera

Entre los riesgos asociados con la cirugía de cadera tras una fractura pueden ser, desde coágulos de sangre, formándose en las venas de las piernas, infecciones en el lugar de la incisión o nuevas fracturas.

Coágulos sanguíneos : Después de la cirugía, pueden formarse coágulos en las venas de la pierna. Esto puede resultar peligroso, ya que una parte del coágulo puede desprenderse y desplazarse hacia el pulmón, el corazón o, rara vez, el cerebro. Este problema se tratará desde el inicio con medicación anticoagulante.

Infección : Pueden producirse infecciones en el lugar de la incisión y en los tejidos más profundos próximos a la nueva cadera. La mayoría de las infecciones se tratan con antibióticos, pero una infección grave cercana a la prótesis podría requerir cirugía para retirar y reemplazar la prótesis.

Nueva fractura : Durante la cirugía, partes sanas de la articulación de la cadera podrían fracturarse. A veces las fracturas son lo suficientemente pequeñas como para curarse por sí solas, pero las fracturas más grandes podrían necesitar ser estabilizadas con alambres, tornillos y, posiblemente, una placa metálica o injertos de hueso.

Dislocación o Luxación : Ciertas posiciones pueden causar que la esfera de la nueva articulación se salga de la cavidad, especialmente en los primeros meses después de la cirugía. Si la cadera se disloca obligará inicialmente a la reducción de la luxación (recolocar la cabeza femoral en su relación con el acetábulo) y se puede colocar posteriormente un aparato ortopédico para mantener la cadera en la posición correcta. Si la cadera continúa dislocándose (luxación recidivante) puede traducir una posición incorrecta del implante protésico o una movilización inesperada y a menudo se requiere una cirugía para reemplazar o recambiar una parte o la totalidad de la prótesis y restituir así la estabilidad de la articulación.

Cambio en la longitud de la pierna : En ocasiones, una nueva cadera puede provocar que una pierna sea más larga o corta que la otra. Lo que puede producir una contractura de los músculos que rodean la cadera. En este caso, fortalecer y estirar esos músculos de forma progresiva podría resultar de ayuda.

Aflojamiento : Esta complicación es poco común con los implantes más nuevos, la nueva articulación podría no fijarse de forma sólida al hueso o podría aflojarse con el paso del tiempo, provocando dolor en la cadera. Puede ser necesaria una cirugía para solucionar este problema.

Lesión en los nervios : En raras ocasiones, los nervios en el área donde se coloca el implante pueden lesionarse. El daño en los nervios puede causar entumecimiento, debilidad y dolor siendo lesiones de resolución lenta y compleja.

Pueden surgir complicaciones tras la cirugía, no obstante, la situación más frecuente será que la cirugía tras una fractura de cadera evolucione correctamente y permita al paciente la movilización y la deambulación en los primeros días postoperatorios.

Rehabilitación tras la Operación de Cadera

Una vez que el paciente ha sido intervenido de su fractura de cadera se recomienda movilización precoz. Si la evolución es favorable, se aconseja la sedestación (posición sentada) a las 24 horas, y a las 48 horas se recomienda la bipedestación (ponerse de pie) con ayuda, normalmente, de un caminador o andador. En los casos en que su cirujano se lo permita puede iniciar la deambulación 48-72 h tras la cirugía.

Como puede comprenderse el proceso inicial de rehabilitación dependerá de la edad del paciente, de su movilidad y de la cirugía a la que ha sido sometido. Habitualmente la prótesis total de cadera permitirá una movilización y deambulación de forma más temprana y asociando menos dolor que los sistemas de osteosíntesis, es decir aquellos en los que se implante dispositivos como placas, clavos, tornillos…

En general, entre los tres y los seis meses tras la intervención quirúrgica el paciente debe acercarse a la situación funcional previa a la fractura de cadera.

La rehabilitación precoz pretende potenciar el tono muscular de la extremidad operada para evitar la temida atrofia muscular y evitar la rigidez articular. La pérdida de tono muscular y la rigidez podría ocasionar posturas viciosas que afectarían a la marcha y estabilidad de forma definitiva.

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