Convulsiones febriles: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

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Las convulsiones febriles son una experiencia común en la infancia, especialmente entre los 6 meses y los 5 años de edad. Estas convulsiones, que se desencadenan por la fiebre, pueden ser aterradoras para los padres, pero en la mayoría de los casos, son benignas y no representan un problema grave de salud a largo plazo.

Temas que Desarrollaremos

Qué provoca una convulsión febril

Una convulsión febril es una convulsión que ocurre en un niño debido a una fiebre. La fiebre suele ser causada por una infección. Las convulsiones febriles ocurren en niños pequeños que tienen un buen estado de salud, desarrollo normal y no han tenido síntomas neurológicos previos.

La causa exacta de las convulsiones febriles no está clara, pero se cree que se debe a una combinación de factores, incluyendo:

  • Sensibilidad del cerebro a la temperatura: Algunos niños tienen cerebros más sensibles a los cambios de temperatura, lo que puede desencadenar convulsiones.
  • Inmadurez del sistema nervioso: El sistema nervioso de los niños pequeños aún está en desarrollo, lo que puede hacerlos más susceptibles a las convulsiones.
  • Factores genéticos: La predisposición a las convulsiones febriles puede ser hereditaria.

Las convulsiones febriles son un evento relativamente común. Afectan aproximadamente al 2-5% de los niños menores de 5 años, con mayor frecuencia entre los 18 meses y los 2 años de edad. A menudo hay antecedentes familiares de convulsiones febriles o epilepsia.

convulsiones febriles - Qué hacer en caso de una convulsión febril

Cuándo son peligrosas las convulsiones febriles

Aunque la mayoría de las convulsiones febriles son inofensivas, algunas señales pueden indicar un problema más grave. Es importante buscar atención médica inmediata si:

  • La convulsión dura más de 5 minutos.
  • La convulsión afecta solo a partes del cuerpo en vez de a todo el cuerpo.
  • El niño tiene dificultad para respirar o su rostro se pone azul.
  • El niño no responde normalmente después de la convulsión.
  • El niño tiene otra convulsión dentro de las 24 horas.

Características clínicas de la convulsión febril

Las convulsiones febriles se clasifican en típicas o atípicas, dependiendo de sus características:

Convulsiones Febriles Típicas

Las convulsiones febriles típicas son las más comunes y se caracterizan por:

  • Duración breve: Menos de 15-20 minutos.
  • Una sola crisis: Una convulsión por episodio febril.
  • Generalizadas y simétricas: Afectan a todo el cuerpo de forma simétrica.
  • Clónicas: Movimientos rítmicos y repetitivos.
  • Tónicas: Rigidez muscular.
  • Atónicas: Pérdida de tono muscular.
  • Poscrisis corta: El niño recupera la conciencia rápidamente.

Convulsiones Febriles Atípicas

Las convulsiones febriles atípicas son menos comunes y se caracterizan por:

convulsiones febriles - Cuándo son peligrosas las convulsiones febriles

  • Duración prolongada: Más de 15-20 minutos.
  • Múltiples crisis: Varias convulsiones por episodio febril.
  • Focales o unilaterales: Afectan solo a una parte del cuerpo.
  • Poscrisis prolongada: El niño tarda en recuperar la conciencia.
  • Parálisis de Todd: Debilidad muscular después de la convulsión.

Abordaje diagnóstico

El diagnóstico de las convulsiones febriles se basa en una historia clínica detallada, una exploración física y, en algunos casos, pruebas complementarias:

  • Historia clínica: El médico interrogará a los padres sobre las características de la convulsión, la sintomatología infecciosa asociada, los antecedentes personales y familiares del niño.
  • Exploración física: Se busca el foco infeccioso, se evalúa el estado neurológico del niño y se descartan otras posibles causas de la convulsión, como meningitis o encefalitis.
  • Pruebas complementarias: Se pueden realizar exámenes como hemograma, análisis de orina, cultivos bacteriológicos, punción lumbar y estudios de imagen cerebral, dependiendo del caso.
  • Electroencefalograma (EEG): No se recomienda de forma sistemática, pero puede ser útil para descartar otras condiciones neurológicas.

Pronóstico

El pronóstico general de las convulsiones febriles es bueno. La mayoría de los niños se recuperan completamente sin secuelas. Sin embargo, existe un riesgo de recurrencia, que es mayor en los lactantes, en las niñas, en los casos de convulsiones atípicas y en aquellos con antecedentes familiares positivos.

El riesgo de desarrollar epilepsia posterior es bajo (3-5%), pero aumenta en los niños con convulsiones complejas, focalidad neurológica previa, antecedentes familiares de epilepsia o factores de riesgo neurológico durante el embarazo o el parto.

Tratamiento

El tratamiento de las convulsiones febriles se centra en controlar la fiebre y prevenir futuras convulsiones.

Tratamiento inmediato

Durante una convulsión febril, los padres deben:

convulsiones febriles - Qué provoca una convulsión febril

  • Administrar antitérmicos: Paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las indicaciones del médico.
  • Colocar al niño en semipronación: Para evitar que se atragante o se asfixie.
  • Buscar atención médica: Si la convulsión dura más de 1-2 minutos, se debe administrar diazepam rectal y acudir a un servicio de urgencias.

Tratamiento en el hospital

Si la convulsión persiste a pesar del tratamiento inmediato, el niño puede ser ingresado en el hospital para:

  • Administración de medicamentos: Diazepam intravenoso o otros medicamentos anticonvulsivos.
  • Monitorización del estado del niño: Se realizarán exámenes para controlar la temperatura, la respiración y la actividad cerebral del niño.
  • Tratamiento de la infección: Se administrarán antibióticos o antivirales, si se identifica la causa de la infección.

Tratamiento profiláctico

En algunos casos, se puede considerar un tratamiento profiláctico para prevenir futuras convulsiones febriles. Las opciones incluyen:

  • Profilaxis intermitente: Administración de diazepam o clonazepam durante los episodios febriles.
  • Profilaxis continua: Administración de ácido valproico o fenobarbital.

La decisión de iniciar un tratamiento profiláctico se toma individualmente, teniendo en cuenta la edad del niño, la frecuencia de las convulsiones, la gravedad de las convulsiones y el riesgo de desarrollar epilepsia.

Consejos para los padres

Las convulsiones febriles pueden ser una experiencia aterradora para los padres. Es importante recordar que la mayoría de las convulsiones febriles son benignas y no representan un problema grave de salud.

convulsiones febriles - Qué puede provocar una convulsión

Para tranquilizar a los padres, se recomienda:

  • Mantener la calma durante la convulsión: Esto ayudará a que el niño se sienta más seguro.
  • Registrar la duración de la convulsión: Esto ayudará al médico a evaluar la situación.
  • Buscar atención médica después de la convulsión: Esto ayudará a descartar cualquier problema grave y a planificar el tratamiento adecuado.
  • Informarse sobre las convulsiones febriles: Cuanto más sepan los padres sobre las convulsiones febriles, menos miedo tendrán.

Las convulsiones febriles son un trastorno común en la infancia, pero la mayoría de los niños se recuperan completamente sin secuelas. Con la información adecuada y la atención médica adecuada, los padres pueden estar seguros de que sus hijos están recibiendo la mejor atención posible.

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