Convulsiones en niños: qué son, causas, síntomas y primeros auxilios

Valoración: 3.06 (142 votos)

Las convulsiones en niños pueden ser un evento aterrador para los padres, pero es importante entender que en muchos casos, son una condición temporal y manejable. En este artículo, exploraremos las diferentes tipos de convulsiones que pueden afectar a los niños, sus causas, síntomas y qué medidas tomar en caso de que tu hijo presente una convulsión.

Temas que Desarrollaremos

¿Qué son las convulsiones febriles?

Las convulsiones febriles son episodios convulsivos que ocurren cuando un niño pequeño tiene una fiebre alta, por lo general superior a los 38 °C (100,4 °F). Estas convulsiones suelen durar unos pocos minutos y remitir por sí solas. La fiebre puede persistir durante algún tiempo después de la convulsión.

La mayoría de las convulsiones febriles no causan daños a largo plazo y no son un signo de epilepsia. Sin embargo, es importante buscar atención médica para determinar la causa de la fiebre y descartar otras afecciones.

¿Quién puede desarrollar convulsiones febriles?

Las convulsiones febriles afectan a niños de 6 meses a 5 años de edad, siendo más frecuentes entre los 12 y 18 meses. Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de convulsiones febriles incluyen:

  • Antecedentes familiares de convulsiones febriles.
  • Historial previo de convulsiones febriles.
  • Primera convulsión febril antes de los 15 meses de edad.

La mayoría de los niños dejan de tener convulsiones febriles alrededor de los 5 años de edad.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de las convulsiones febriles?

Hay dos tipos de convulsiones febriles:

  • Convulsiones febriles simples: Son las más frecuentes y suelen durar menos de 5 minutos. Los síntomas pueden incluir:
    • Temblores.
    • Agitación y retorcimiento del cuerpo.
    • Poner los ojos en blanco.
    • Gemidos o quejas.
    • Pérdida de conciencia.
    • Vómitos u orinar durante la convulsión.
  • Convulsiones febriles complejas: Duran más de 15 minutos, ocurren más de una vez en 24 horas y las sacudidas y retorcimientos pueden afectar solo a una parte del cuerpo o a una mitad del cuerpo.

¿Qué debe hacer si su hijo tiene convulsiones febriles?

Si su hijo tiene un episodio de convulsiones febriles, mantenga la calma y siga estos pasos:

  1. Coloque al niño con suavidad en el suelo y retire cualquier objeto cercano.
  2. Acueste a su hijo sobre un costado para evitar que se asfixie.
  3. Aflójele cualquier prenda de ropa que lleve alrededor de la cabeza o del cuello.
  4. Fíjese en si presenta signos de dificultades para respirar, incluyendo que el rostro se le ponga azulado.
  5. Trate de registrar cuánto tiempo dura el episodio convulsivo.

Si el episodio convulsivo dura más de 5 minutos o el niño se pone azul, podría tratarse de un tipo de convulsión más grave. Llame de inmediato al teléfono de emergencias (911 en EE.UU., 999 en el Reino Unido y 112 en el resto de la U.E.).

¿Qué NO debe hacer durante una convulsión febril?

Es importante saber qué no hacer durante una convulsión febril:

  • No intente sostener, retener o contener a su hijo.
  • No le meta nada en la boca.
  • No intente darle medicamentos para bajarle la fiebre.
  • No trate de darle un baño de agua fría o tibia para bajarle la fiebre.

Cuándo debe llamar al teléfono de emergencias

Busque atención médica de inmediato si su hijo:

  • Tiene convulsiones febriles que duran más de 5 minutos.
  • Las convulsiones solo afectan a algunas partes del cuerpo en vez de a todo el cuerpo.
  • Le cuesta respirar o se pone azul.
  • No está respondiendo con normalidad.
  • Tiene otro episodio convulsivo en las mismas 24 horas.
  • Ha tenido que tomar un medicamento anticonvulsivo para detener las convulsiones febriles.
  • Un niño que no esté al día con su calendario vacunal y tenga uno o más episodios de convulsiones febriles puede correr un riego más alto de desarrollar meningitis. Pida ayuda médica de inmediato si su hijo presenta cualquier signo de meningitis, como:
    • Rigidez de cuello.
    • Muchos vómitos.
    • Sensibilidad a la luz.
    • En los bebés, abultamiento de una fontanela en la cabeza.

Convulsiones no febriles en niños

Las convulsiones que no están relacionadas con la fiebre pueden ser un signo de una condición médica subyacente. Las convulsiones no febriles se pueden clasificar en diferentes tipos según su origen y características.

Tipos de convulsiones no febriles

Las convulsiones de inicio generalizado comienzan en ambos hemisferios cerebrales y afectan la consciencia. Algunos tipos de convulsiones de inicio generalizado incluyen:

  • Crisis tónicoclónicas (anteriormente llamadas epilepsia mayor): Se caracterizan por espasmos musculares y sacudidas por todo el cuerpo, pérdida de consciencia y otros síntomas como apretar los dientes, morderse la lengua, babear o echar espuma por la boca, pérdida del control de la vejiga o los intestinos.
  • Convulsiones clónicas: Se caracterizan por sacudidas rítmicas sostenidas de los músculos después de que se endurezcan.
  • Convulsiones tonicas: Se caracterizan por rigidez de los músculos en todas las extremidades.
  • Convulsiones atonicas: Se caracterizan por pérdida de tono muscular, lo que puede hacer que el niño caiga al suelo.
  • Convulsiones mioclónicas: Se caracterizan por sacudidas rítmicas de los músculos no precedidas por rigidez de los mismos.
  • Convulsiones mioclónicas-tonicoclónicas: Se caracterizan por sacudidas de los músculos seguidas de rigidez muscular y sacudidas repetidas de los músculos.
  • Convulsiones mioclónicas-atónicas: Se caracterizan por sacudidas de los músculos, seguidas de pérdida de tono muscular.
  • Espasmos epilépticos (del lactante): Se caracterizan por espasmos breves y repentinos que afectan todo el cuerpo.
  • Crisis de ausencia: Se caracterizan por una pérdida de consciencia breve y sin síntomas motores, con la mirada fija y a veces parpadeo o espasmos de los músculos faciales.

Convulsiones focales

Las convulsiones focales comienzan en una parte específica del cerebro y pueden afectar a la consciencia o no. Algunos tipos de convulsiones focales incluyen:

  • Convulsiones focales conscientes: Se caracterizan por síntomas como movimientos inusuales en una parte del cuerpo, cambios sensoriales o emocionales, sin pérdida de consciencia.
  • Convulsiones focales con afectación de la consciencia: Se caracterizan por síntomas como confusión, pérdida de consciencia, movimientos inusuales, cambios sensoriales o emocionales.
  • Convulsiones focales a bilaterales: Comienzan en una parte del cerebro y se propagan a ambos hemisferios, lo que puede provocar pérdida de consciencia y convulsiones generalizadas.

¿Cuáles son las causas de las convulsiones en niños?

Las causas de las convulsiones en niños pueden variar según el tipo de convulsión. Algunas causas comunes incluyen:

  • Fiebre: En el caso de las convulsiones febriles, la causa es la fiebre alta.
  • Trastornos del desarrollo del cerebro: Algunas condiciones como la epilepsia, la parálisis cerebral o el autismo pueden aumentar el riesgo de convulsiones.
  • Infecciones: Algunas infecciones como la meningitis o la encefalitis pueden causar convulsiones.
  • Lesiones en la cabeza: Una lesión en la cabeza puede causar convulsiones.
  • Tumores cerebrales: Los tumores cerebrales pueden causar convulsiones.
  • Trastornos metabólicos: Algunos trastornos metabólicos pueden causar convulsiones.
  • Intoxicación: Algunos medicamentos o sustancias pueden causar convulsiones.

Diagnóstico y tratamiento

Si tu hijo tiene una convulsión, es importante buscar atención médica de inmediato. El médico le realizará un examen físico y puede ordenar pruebas como un electroencefalograma (EEG) para evaluar la actividad eléctrica del cerebro, una resonancia magnética (MRI) para descartar tumores o lesiones en el cerebro, análisis de sangre para descartar infecciones o trastornos metabólicos, o una tomografía computarizada (TC) para obtener imágenes del cerebro.

El tratamiento para las convulsiones en niños dependerá de la causa y el tipo de convulsión. Algunas opciones de tratamiento incluyen:

  • Medicamentos anticonvulsivos: Los medicamentos anticonvulsivos pueden ayudar a prevenir las convulsiones.
  • Cirugía: En algunos casos, la cirugía puede ser una opción para tratar las convulsiones, especialmente si se deben a un tumor o a una lesión en el cerebro.
  • Terapia de estimulación cerebral: La terapia de estimulación cerebral implica la implantación de un dispositivo en el cerebro para estimular las áreas cerebrales responsables de las convulsiones.

Prevención y apoyo

Si bien no todas las convulsiones se pueden prevenir, hay algunas medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo de convulsiones en niños:

  • Mantener a los niños al día con sus vacunas: Las vacunas pueden ayudar a prevenir infecciones que pueden causar convulsiones.
  • Evitar que los niños se golpeen la cabeza: Es importante proteger a los niños de lesiones en la cabeza.
  • Controlar la fiebre: Es importante controlar la fiebre de los niños, especialmente si son propensos a convulsiones febriles.

Es importante recordar que las convulsiones en niños pueden ser una experiencia desafiante para los padres. Buscar apoyo de familiares, amigos o grupos de apoyo puede ayudar a sobrellevar la situación. El médico de tu hijo puede proporcionarte información adicional sobre recursos y apoyo disponibles.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Convulsiones en niños: qué son, causas, síntomas y primeros auxilios puedes visitar la categoría Salud infantil.

Subir