La disbasia, también conocida como trastorno de la marcha, se refiere a cualquier alteración en la forma de caminar, generalmente debida a lesiones o patologías del sistema nervioso central, del cerebro, de las piernas o de los pies. Este problema puede afectar la velocidad de la marcha, así como la regularidad, la simetría o la sincronía de los movimientos corporales.
¿Qué causa la disbasia?
Diversos factores pueden contribuir a la disbasia. A continuación, se enumeran algunos de los más comunes:
- Enfermedades neurológicas: La disbasia puede ser un síntoma de una variedad de enfermedades neurológicas, como la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Huntington, la parálisis cerebral, la neuropatía periférica, la lesión cerebral traumática y el derrame cerebral.
- Problemas musculoesqueléticos: Las afecciones que afectan a los músculos, las articulaciones o los huesos, como la artritis, la osteoartritis, la osteoporosis, la debilidad muscular, la escoliosis y las lesiones en las extremidades inferiores, también pueden causar disbasia.
- Factores psicológicos: El miedo a caerse, la ansiedad o la depresión pueden influir en la forma de caminar.
- Medicamentos: Algunos medicamentos, como los antidepresivos, los antipsicóticos y los relajantes musculares, pueden provocar disbasia como efecto secundario.
- Otros factores: La edad avanzada, el sobrepeso o la obesidad, y ciertos problemas del oído interno pueden contribuir a la disbasia.
Tipos de alteraciones de la marcha:
Existen diferentes tipos de alteraciones de la marcha, cada una con características distintivas. Algunas de las más comunes son:
- Marcha parkinsoniana: Se caracteriza por pasos cortos y rápidos, con el tronco inclinado hacia adelante. Los movimientos son rígidos y lentos.
- Marcha hemipléjica: Este tipo de marcha se observa en pacientes que han sufrido un derrame cerebral o una lesión cerebral. La pierna afectada se arrastra, y el tronco se inclina hacia el lado afectado.
- Marcha miopática: La debilidad muscular en la zona pélvica provoca una marcha balanceante, con una tendencia a caer hacia adelante.
- Marcha claudicante antiálgica: El dolor en un miembro inferior, generalmente causado por una claudicación, obliga al paciente a caminar con una cojera.
- Marcha atáxica: Se caracteriza por una falta de coordinación y equilibrio, con pasos inseguros e irregulares. A menudo es causada por una lesión en los cordones posteriores de la médula espinal.
- Marcha en steppage: La debilidad en los músculos de la pierna provoca que el pie se arrastre por el suelo. Para evitar tropezar, el paciente eleva la pierna de forma exagerada.
- Marcha balanceante: La paresia (debilidad muscular) en los músculos de la cintura pélvica provoca una marcha oscilante, como si el paciente se balanceara de un lado a otro.
Síntomas de la disbasia:

Los síntomas de la disbasia pueden variar según la causa subyacente. Algunos de los signos más comunes incluyen:
- Dificultad para caminar: Dificultad para iniciar la marcha, iniciar pasos o mantener un ritmo constante.
- Pérdida de equilibrio: Inestabilidad al caminar, sensación de mareo o vértigo.
- Caídas frecuentes: Caídas sin motivo aparente, especialmente en la oscuridad o en superficies irregulares.
- Dolor en las piernas o en los pies: Dolor al caminar, que puede empeorar con el esfuerzo.
- Rigidez muscular: Sensación de rigidez en las piernas o en los pies.
- Espasmos musculares: Contracciones musculares involuntarias en las piernas o en los pies.
- Fatiga: Sensación de cansancio al caminar.
- Debilidad muscular: Dificultad para mover las piernas o los pies.
- Cambios en la postura: Postura encorvada o inclinada hacia adelante.
- Cambios en la velocidad de la marcha: Caminar más lento de lo habitual.
Diagnóstico de la disbasia:
Para diagnosticar la disbasia, el médico realizará una historia clínica completa y un examen físico. La exploración física incluirá una evaluación de la marcha y la postura, así como la búsqueda de otros signos neurológicos. También pueden solicitarse pruebas adicionales, como:
- Estudios de imagen: Resonancia magnética (RMN), tomografía computarizada (TC) o radiografías para evaluar la estructura del cerebro, la médula espinal y los huesos.
- Estudios electrofisiológicos: Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa para evaluar la función de los nervios y los músculos.
- Pruebas de sangre: Para descartar otras afecciones médicas.
Tratamiento de la disbasia:
El tratamiento de la disbasia depende de la causa subyacente. Algunos de los enfoques terapéuticos comunes incluyen:
- Medicamentos: Los medicamentos pueden utilizarse para tratar las afecciones médicas subyacentes que causan disbasia, como la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple o la neuropatía periférica.
- Fisioterapia: Los ejercicios de fisioterapia pueden ayudar a mejorar la fuerza muscular, el equilibrio y la coordinación.
- Terapia ocupacional: La terapia ocupacional puede ayudar a los pacientes a aprender a realizar actividades cotidianas de forma segura e independiente.
- Ayudas para la marcha: Los dispositivos de asistencia para la marcha, como los bastones, los andadores o las sillas de ruedas, pueden ayudar a los pacientes a moverse con seguridad.
- Cirugía: En algunos casos, la cirugía puede utilizarse para tratar las afecciones médicas subyacentes que causan disbasia.
Prevención de la disbasia:

Si bien no hay una forma segura de prevenir la disbasia, algunos factores de riesgo se pueden controlar para reducir la probabilidad de desarrollar este trastorno.
- Mantener un estilo de vida saludable: Una dieta equilibrada, ejercicio regular y un peso corporal saludable pueden ayudar a prevenir algunas de las enfermedades que causan disbasia.
- Controlar las enfermedades crónicas: El tratamiento y control de enfermedades crónicas, como la diabetes, la presión arterial alta y la enfermedad cardíaca, puede ayudar a prevenir la disbasia.
- Evitar las lesiones: Las lesiones en la cabeza, la médula espinal o las piernas pueden causar disbasia. Tomar medidas para prevenir estas lesiones, como usar casco al montar en bicicleta o usar calzado adecuado al caminar, puede ayudar a reducir el riesgo de disbasia.
Conclusión:
La disbasia es un trastorno común que puede afectar a personas de todas las edades. Si bien puede ser un problema molesto, la mayoría de los casos se pueden tratar de manera efectiva. Si usted o alguien que conoce experimenta dificultad para caminar, es importante consultar a un médico para determinar la causa subyacente y recibir el tratamiento adecuado.
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