El reflujo gastroesofágico (ERGE) es una afección común en niños, caracterizada por el reflujo del contenido estomacal hacia el esófago. Este reflujo puede causar síntomas como vómitos, irritabilidad, dificultad para tragar, dolor torácico y problemas respiratorios. En la mayoría de los casos, el ERGE es un problema leve que se resuelve por sí solo. Sin embargo, en algunos niños, el ERGE puede ser más grave y requerir tratamiento.
El diagnóstico del ERGE en niños puede ser un proceso complejo, ya que los síntomas pueden ser inespecíficos y variar según la edad del niño. Además, el ERGE a menudo se confunde con otras afecciones, como la alergia alimentaria o la infección respiratoria.
- Pruebas Complementarias para el Diagnóstico del ERGE
- pH-metría Esofágica: La Prueba de Referencia
- Impedanciometría-pH-metría: Superando las Limitaciones
- Manometría Esofágica: Evaluando la Motilidad Esofágica
- Endoscopia y Biopsia: Visualizando la Mucosa Esofágica
- Gammagrafía: Detección de Reflujo y Aspiración
- Radiología (Tránsito Esofágico Superior con Contraste de Bario): Descartando Anomalías Anatómicas
- Ecografía Esofágica y Gástrica: Detección de Reflujo y Obstrucciones
- Test de Fluidos en Oreja, Pulmón y Esófago: Analizando la Asociación con el Reflujo
Pruebas Complementarias para el Diagnóstico del ERGE
Las pruebas complementarias desempeñan un papel fundamental en la confirmación del diagnóstico de ERGE e identificación de posibles complicaciones. Estas pruebas se utilizan para evaluar la frecuencia y la duración de los episodios de reflujo, así como para detectar anomalías en el esófago o el estómago.
pH-metría Esofágica: La Prueba de Referencia
La pH-metría esofágica es la prueba de referencia para el diagnóstico de ERGE. Esta prueba implica la monitorización continua del pH del esófago durante 24 horas. La pH-metría mide la frecuencia y la duración de los episodios de reflujo esofágico ácido (ERA).
Aunque no existe un consenso universal sobre el método de evaluación en niños, se utilizan diferentes métodos dependiendo de la edad:
- Método Vandenplas: para niños menores de 1 año.
- Método Boix-Ochoa: para niños de 1 a 9 años.
- Método DeMeester: para niños mayores de 9 años y adolescentes.
La pH-metría es una prueba segura, barata y con una alta sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de ERGE. Sin embargo, presenta algunas limitaciones:
- No es fisiológica.
- No correlaciona los ERA con la intensidad de la ERGE o de la esofagitis.
- No valora el volumen refluido, la altura del mismo o el aclaramiento del bolo.
- No detecta complicaciones.
- No mide reflujos con pH > 4, que son los más frecuentes en prematuros.
Impedanciometría-pH-metría: Superando las Limitaciones
La impedancia es la resistencia al paso de corriente eléctrica que se ejerce por el paso del material refluido (sólido, líquido o gas) entre dos electrodos de la sonda. La combinación de impedancia con la pH-metría supera las limitaciones de cada prueba por separado, ofreciendo una sensibilidad que puede llegar al 94,6% y una especificidad de hasta el 76,6% para el diagnóstico de ERGE.
Esta prueba está especialmente indicada en recién nacidos, ya que es independiente del pH y detecta reflujos en el periodo posprandial, tanto débilmente ácidos como alcalinos. Es especialmente útil para correlacionar reflujos no ácidos con síntomas cardiorrespiratorios, como las pausas de apnea.
Sin embargo, la impedancia-pH-metría presenta algunas limitaciones:
- Su interpretación requiere más tiempo y conocimientos.
- Tiene una menor reproductibilidad debido a la variabilidad interobservador.
- Su coste es más elevado.
- No hay valores normales estandarizados en pediatría, solo hay estudios en adultos y neonatos prematuros.
Manometría Esofágica: Evaluando la Motilidad Esofágica
La manometría esofágica mide el peristaltismo esofágico, las presiones del esfínter esofágico superior e inferior y la coordinación durante la deglución. Esta prueba permite excluir o confirmar anomalías motoras esofágicas, como la acalasia, que pueden estar presentes en niños con problemas neurológicos.
La manometría esofágica está indicada en niños con disfagia sin estenosis, esofagitis, síntomas atípicos o posibilidad de cirugía antirreflujo. Sin embargo, su utilidad es limitada como prueba aislada, ya que no permite el diagnóstico de ERGE con buena sensibilidad y especificidad, y hay poca experiencia en niños.
Endoscopia y Biopsia: Visualizando la Mucosa Esofágica
La endoscopia permite visualizar directamente la mucosa esofágica para descartar complicaciones por ERGE, como la esofagitis, y excluir otras afecciones, como la esofagitis eosinofílica, infecciones por cándida, virus herpes simple y citomegalovirus, linfoma y enfermedad de Crohn.
La endoscopia está indicada en niños ya diagnosticados por pH-metría, con clínica compatible con esofagitis por ERGE, como hematemesis, dolor retroesternal, pirosis y disfagia, para clasificar su gravedad. Se utilizan la clasificación de Savary-Miller (basada en criterios endoscópicos) y la clasificación de Los Angeles (basada en criterios histológicos) para evaluar la gravedad de la esofagitis.
Las tutorials más recientes definen esofagitis por reflujo como la presencia de erosiones esofágicas visibles por endoscopia alrededor de la unión gastroesofágica. Sin embargo, la endoscopia es una prueba incómoda e invasiva, con una correlación entre los hallazgos endoscópicos e histológicos bastante pobre.
Hasta en un 30-50% de los niños con ERGE, la mucosa es endoscópicamente normal y viceversa: la histología puede ser normal o no específica de reflujo, en un paciente con esofagitis endoscópica.
Gammagrafía: Detección de Reflujo y Aspiración
La gammagrafía consiste en la introducción de alimentos o fórmula marcada con tecnecio-99 en el estómago con obtención de imágenes para detectar reflujo y aspiración, independientemente del pH gástrico.
Es útil para detectar reflujos posprandiales, identificar anomalías motoras esofágicas y evaluar la aspiración. Sin embargo, la falta de estandarización de la técnica, la ausencia de normas específicas para la edad y la incapacidad para detectar reflujos fuera del periodo posprandial, así como microaspiraciones, hacen que este estudio no esté recomendado de rutina en el estudio del reflujo.
Radiología (Tránsito Esofágico Superior con Contraste de Bario): Descartando Anomalías Anatómicas
El tránsito esofágico superior con contraste de bario es un control radiológico del paso de papilla de bario a través del esófago.
Es útil para descartar anomalías anatómicas en un paciente con síntomas sugestivos de ERGE, como membranas, anillos, acalasia, fístulas traqueoesofágicas, malrotación, estenosis hipertrófica de píloro (EHP) o hernia hiato (HH). Sin embargo, tiene escaso rendimiento diagnóstico, elevada radiación, frecuentes falsos positivos y falsos negativos, y depende de la subjetividad del radiólogo.
Su uso de rutina para el estudio del ERGE no está justificado.
Ecografía Esofágica y Gástrica: Detección de Reflujo y Obstrucciones
La ecografía esofágica y gástrica detecta el RGE como un patrón de ecos brillantes llenando el esófago en la unión esófago-gástrica. Permite descartar obstrucciones distales, como la EHP, membranas antrales o duodenales, medir la longitud y posición del esófago y detectar la HH.
Tiene la ventaja de ser inocua, no radiar y una sensibilidad del 65% (hasta 95% en el periodo posprandial durante 15 minutos). Sin embargo, no informa de otros datos anatómicos, requiere un elevado tiempo, no cuantifica el RGE y su especificidad es del 11%. Por ello, no está indicado en el diagnóstico de ERGE.
Test de Fluidos en Oreja, Pulmón y Esófago: Analizando la Asociación con el Reflujo
Algunos estudios han postulado la posibilidad de usar la enzima gástrica "pepsina" de las secreciones óticas de niños con otitis media crónica para demostrar asociación al reflujo. Sin embargo, estudios más recientes no muestran dicha asociación. Lo mismo ocurre con la detección de "lactosa, glucosa, pepsina" de los pulmones para detectar aspiración secundaria a reflujo o la monitorización de "bilirrubina" en el esófago para el diagnóstico de reflujo duodenal.
El diagnóstico del ERGE en niños puede ser un proceso complejo que requiere la evaluación de los síntomas, la historia clínica y la realización de pruebas complementarias. La elección de las pruebas dependerá de la edad del niño, la gravedad de los síntomas y la sospecha de complicaciones.
Es importante consultar con un pediatra o un gastroenterólogo pediátrico para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado. En la mayoría de los casos, el ERGE es una afección leve que se resuelve por sí sola. Sin embargo, en algunos niños, el ERGE puede ser más grave y requerir tratamiento con medicamentos o cirugía.
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