Mola hidatiforme: complicaciones del embarazo y su tratamiento

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Un embarazo molar, también conocido como mola hidatiforme, es un trastorno poco frecuente que ocurre al inicio del embarazo, caracterizado por el crecimiento anormal de una masa o tumor benigno dentro del útero. Esta masa está compuesta por trofoblastos, células que normalmente se convierten en la placenta. Por lo tanto, es un tipo de enfermedad trofoblástica gestacional (ETG).

Las causas exactas de la mola hidatiforme son desconocidas, pero se han identificado ciertos factores de riesgo, como las deficiencias nutricionales o las anomalías en el útero.

Los síntomas iniciales de la mola hidatiforme son similares a los de un embarazo normal. Sin embargo, en la cuarta o quinta semana de gestación, puede aparecer un sangrado vaginal sin dolor. Además, el tamaño del útero puede aumentar antes de lo esperado.

Un embarazo molar puede presentar complicaciones graves, como la posibilidad de convertirse en cáncer. Por ello, es crucial establecer un tratamiento temprano.

Temas que Desarrollaremos

Tipos de Embarazo Molar

La mola hidatiforme se clasifica en dos tipos: parcial y completa. Es importante comprender las diferencias entre ambos tipos:

Mola Hidatiforme Parcial (MHP)

La etiología de la MHP puede ser causada por dos situaciones:

  • Fecundación de un óvulo con dos espermatozoides normales (23,X o 23,Y).
  • Fecundación de un óvulo con un espermatozoide alterado y diploide (46,XY).

En este tipo de mola, la masa puede estar compuesta por restos de placenta e incluso un pequeño embrión con defectos severos. El cariotipo del embrión es triploide, es decir, está formado por los 23 cromosomas de la madre y dos grupos de cromosomas del padre, resultando en un total de 69 cromosomas (el número normal es 46). Debido a que el tejido placentario crece sin control, el bebé no podrá desarrollarse con normalidad. Por lo tanto, la mola hidatiforme parcial suele terminar en aborto. Sin embargo, este tipo de mola presenta un potencial de malignidad prácticamente nulo.

Mola Hidatiforme Completa (MHC)

La mola hidatiforme completa (MHC) se produce por la fecundación de un espermatozoide con un óvulo que carece de información genética. El espermatozoide inicia la división celular y se forma una placenta, pero no hay embrión. La placenta va creciendo y produce la hormona de embarazo hCG, por lo que los test de embarazo darían positivo. Este tipo de mola es diploide, con 46 cromosomas, ya que el ADN del espermatozoide se duplica. Sin embargo, todos los cromosomas son paternos, ya que el óvulo no aporta ADN.

Factores de Riesgo para la Mola Hidatiforme

Aproximadamente 1 de cada 000 embarazos se diagnostica como embarazo molar.

Aunque las causas exactas de la mola hidatiforme son desconocidas, se han identificado varios factores de riesgo asociados con esta condición:

  • Edad de la madre : Las mujeres mayores de 35 años y menores de 20 años tienen un mayor riesgo de sufrir un embarazo molar.
  • Embarazo molar previo : Si ya has tenido un embarazo molar, es más probable que vuelvas a tener otro.
  • Antecedentes de aborto espontáneo : Las mujeres que han tenido abortos espontáneos también pueden tener un mayor riesgo de desarrollar mola hidatiforme.
  • Dieta pobre en proteínas, ácido fólico o carotenos : Una dieta deficiente en estos nutrientes puede aumentar el riesgo de mola hidatiforme.

Es importante destacar que el riesgo de sufrir una mola hidatiforme no varía por un cambio de pareja. También se ha detectado una mayor probabilidad de desarrollar esta condición en los grupos sanguíneos A y AB, aunque la evidencia científica aún es limitada.

Síntomas del Embarazo Molar

Durante las primeras semanas de gestación, es difícil diferenciar un embarazo molar de un embarazo normal, ya que los síntomas son similares. Los test de embarazo dan positivo y todas las señales apuntan a la presencia de una gestación. En muchos casos, la mola hidatiforme es asintomática y se en la primera ecografía.

Sin embargo, algunos síntomas pueden indicar la presencia de una mola hidatiforme, como:

  • Crecimiento anormal del útero : El útero puede crecer a un ritmo más rápido de lo esperado.
  • Náuseas y vómitos intensos : Los síntomas de náuseas y vómitos pueden ser más intensos y frecuentes en comparación con un embarazo normal.
  • Sangrado vaginal durante el primer trimestre de embarazo : El sangrado vaginal puede ser un síntoma temprano de la mola hidatiforme.
  • Síntomas de hipertiroidismo : Estos síntomas pueden incluir intolerancia al calor, deposiciones acuosas, frecuencia cardíaca rápida, inquietud, nerviosismo, pérdida de peso inexplicable, etc.
  • Hipertensión arterial acompañada de hinchazón de pies, tobillos y piernas en el primer trimestre de embarazo : La presión arterial alta y la hinchazón en las extremidades inferiores pueden ser un signo de alerta.

Es importante recordar que el embrión no termina su evolución en un embarazo molar. En la mayoría de los casos, se produce un aborto espontáneo acompañado de hemorragias de color oscuro y acuosas.

Diagnóstico del Embarazo Molar

Los primeros indicios de mola hidatiforme suelen aparecer con el desarrollo de un útero anormal y la ausencia de latido cardíaco, junto con un sangrado vaginal. El médico especialista realiza un examen pélvico para evaluar si el útero está más grande o más pequeño y si hay un agrandamiento de los ovarios.

La ecografía mostrará una placenta anormal, con o sin desarrollo de un feto. Esta prueba de imagen no detecta latidos cardíacos ni movimiento fetal.

Además de la ecografía, se pueden realizar otras pruebas para confirmar el diagnóstico:

  • Análisis sanguíneo : Se mide la concentración de la hormona coriónica humana (hCG) . Esta hormona se encuentra en mayor concentración en las molas completas que en las molas parciales.
  • Resonancia magnética del abdomen : Esta prueba puede proporcionar información adicional sobre la estructura y el tamaño de la mola.
  • Conteo total de células sanguíneas : Esta prueba evalúa la cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en la sangre.
  • Prueba de coagulación sanguínea : Se realiza para detectar cualquier problema de coagulación sanguínea.
  • Pruebas de la función renal y hepática : Estas pruebas se realizan para verificar la salud de los riñones y el hígado.

Tratamiento del Embarazo Molar

Un embarazo molar no es viable y puede convertirse en una masa cancerosa. Para prevenir complicaciones, el tejido placentario anormal debe ser eliminado.

El tratamiento de la mola hidatiforme generalmente incluye:

  • Dilatación y legrado (D&L) : Esta es la técnica más común para extraer el tejido del útero. Se administra anestesia local o general durante el procedimiento.
  • Histerectomía : La extracción del útero puede ser una opción para las mujeres mayores que no desean volver a embarazarse.
  • Control de la hormona hCG : Se controlan los niveles de hCG en sangre hasta que vuelvan a la normalidad. Si los niveles aumentan o no se normalizan, se necesitan pruebas adicionales para comprobar si el tumor se ha extendido.
  • Quimioterapia : Si la mola persiste o se ha diseminado por el organismo, se puede administrar quimioterapia para eliminar las células anormales.

Una vez terminado el tratamiento, la pareja debe usar anticonceptivos fiables durante un periodo de 6 a 12 meses para evitar el embarazo.

mola hidatiforme - Cuál es la mola más frecuente

Pronóstico del Embarazo Molar

La mayoría de las molas hidatiformes son benignas y no desembocan en cáncer. En general, los tratamientos tienen éxito. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de casos (aproximadamente el 15%), la mola puede convertirse en maligna. En estos casos, la mola crece e invade otras zonas del cuerpo de la mujer, provocando sangrados u otras complicaciones.

Las molas hidatiformes completas tienen una menor probabilidad de transformarse en coriocarcinoma, un cáncer agresivo de la placenta. Normalmente, esta complicación se trata con quimioterapia de forma exitosa, aunque en algunos casos puede llegar a ser mortal.

Consultas Habituales

¿Es lo mismo embarazo molar que embarazo anembrionario?

No, no es lo mismo. Un embarazo anembrionario es una gestación en la cual se produce el saco gestacional y la placenta, pero no se desarrolla el embrión. Se diagnostica generalmente a las 6-7 semanas de gestación. En algunos casos, los embarazos anembrionarios se manifiestan por sangrado, pero la mayoría no presentan síntomas y se diagnostican en la ecografía del primer trimestre. En la ecografía, se observa un saco gestacional, un trofoblasto, pero no se identifica ningún embrión. El tratamiento suele ser un legrado farmacológico o quirúrgico.

En cambio, la mola hidatiforme es una tumoración de la placenta. En este tipo de gestación tampoco se identifica el embrión, pero se produce un crecimiento no controlado de la placenta. Los síntomas suelen ser sangrado, en algunos casos expulsión de tejido molar (racimos de uva) por la vagina, y síntomas de náuseas o vómitos intensos, debido a que la hormona del embarazo se eleva desmesuradamente.

¿Un embarazo molar puede dar lugar a un tumor?

El embarazo molar es una enfermedad de comportamiento benigno en la mayoría de los casos, pero puede dar lugar a la neoplasia trofoblástica gestacional que tiene características malignas. La forma más habitual de embarazo molar es la mola hidatiforme que puede ser completa o parcial. En la completa se trata únicamente de tejido placentario anormal y en la parcial existe además tejido fetal. La parcial tiene un comportamiento benigno la mayoría de las veces y solo se hace maligna en 4% de los casos, mientras que la completa lo hace hasta en el 20%. Posterior al tratamiento del embarazo molar se debe seguir un seguimiento estricto con controles frecuentes por un periodo largo, pues en algunos casos la enfermedad puede persistir y dar lugar a la neoplasia trofoblástica gestacional que puede tener diferentes grados de malignidad y dar lugar a tumores.

¿Qué complicaciones pueden surgir de la mola hidatiforme?

La principal complicación es el sangrado excesivo que puede ocurrir durante la extirpación de la mola hidatiforme. Otra complicación muy temida es la posibilidad de que la mola hidatiforme se convierta en coriocarcinoma, es decir, un tipo de tumor. Este cáncer puede provocar metástasis e invadir otras estructuras del cuerpo de la mujer.

¿Puedo tener otro embarazo molar?

Sí, las personas que ya han padecido un embarazo molar tienen un riesgo del 1-2% de volver a sufrir otro. Este porcentaje representa un alto riesgo comparado con el riesgo de la población general.

¿Hay que esperar un tiempo para quedar embarazada nuevamente tras una mola hidatiforme?

Sí, los especialistas recomiendan esperar entre 6 meses y 1 año para intentar concebir de nuevo. Además, durante este tiempo, el especialista realiza controles a la mujer para comprobar que no reaparece la masa.

¿Una mola invasora es lo mismo que una mola hidatiforme?

No. La mola invasora es un tipo de mola hidatidiforme (parcial o completa) que se ha extendido dentro del miometrio, es decir, en la capa muscular del cuerpo uterino. Por tanto, se trata de una complicación de la mola hidatiforme y origina cáncer.

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