Parainfluenza: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

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La parainfluenza es una infección respiratoria común causada por un grupo de virus llamados virus parainfluenza (VPIH). Estos virus son muy contagiosos y afectan principalmente a niños pequeños, aunque también pueden afectar a adultos. La enfermedad suele ser leve, pero puede ser grave en algunos casos, especialmente en bebés y niños pequeños.

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¿Qué es la parainfluenza?

Los virus parainfluenza son paramixovirus y se clasifican en tipos 1, 2, 3 y Comparten la reactividad cruzada antigénica pero tienden a causar enfermedades de diferente gravedad. El tipo 4 revela reactividad antigénica cruzada con el virus de la parotiditis y es una causa infrecuente de enfermedad respiratoria que requiere atención médica.

La parainfluenza puede causar una variedad de síntomas, desde un resfriado común hasta una enfermedad más grave como la laringotraqueobronquitis (crup), la neumonía y la bronquiolitis.

¿Cómo se transmite la parainfluenza?

La parainfluenza se transmite a través del contacto directo con las secreciones respiratorias de una persona infectada, como saliva, mocos o flema. Esto puede ocurrir cuando una persona infectada tose, estornuda o habla, o cuando se tocan superficies contaminadas con estas secreciones y luego se tocan la boca, la nariz o los ojos.

Las personas son más susceptibles a la parainfluenza durante los meses de otoño e invierno, cuando las infecciones respiratorias son más comunes.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la parainfluenza?

Ciertos hábitos y condiciones pueden aumentar el riesgo de desarrollar parainfluenza. Algunos de los factores de riesgo más comunes son:

  • Edad : Los niños pequeños, especialmente los menores de cinco años, tienen un mayor riesgo de contraer virus parainfluenza , ya que su sistema inmunológico aún está en desarrollo y pueden no haber desarrollado inmunidad contra el virus.
  • Contacto cercano con personas infectadas : El riesgo de contraer parainfluenza es mayor en personas que tienen contacto cercano con individuos infectados, como familiares, amigos o compañeros de trabajo.
  • Entorno : Los lugares concurridos, como guarderías, escuelas y centros de cuidado infantil, pueden aumentar el riesgo de propagación de la infección debido al contacto cercano entre niños.
  • Estado de salud : Las personas con sistemas inmunológicos debilitados, como aquellas con enfermedades crónicas, trastornos del sistema inmunitario o que están recibiendo tratamientos inmunosupresores, tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones más graves por parainfluenza .
  • Estación del año : La parainfluenza es más común durante los meses de otoño e invierno.
  • Fumar : El tabaquismo puede debilitar el sistema respiratorio y aumentar el riesgo de desarrollar infecciones respiratorias, incluida la parainfluenza .

¿Cuáles son los síntomas de la parainfluenza?

Los síntomas de la parainfluenza pueden variar según el tipo de virus, la edad del paciente y el estado de salud. En general, los síntomas suelen aparecer entre dos y siete días después de la exposición al virus. Algunos de los síntomas más comunes de la parainfluenza son:

  • Congestión nasal
  • Tos
  • Irritación de garganta
  • Estridor
  • Fiebre
  • Ronquera
  • Malestar general
  • Dificultad para respirar
  • Sibilancias

En casos más graves, especialmente en niños pequeños o personas con sistemas inmunológicos debilitados, la parainfluenza puede provocar enfermedades más graves, como la laringotraqueobronquitis (crup), una inflamación de las vías respiratorias superiores que puede causar dificultad para respirar y puede requerir atención médica urgente.

¿Cómo se diagnostica la parainfluenza?

El diagnóstico de la parainfluenza se realiza a través de una evaluación física y exámenes de laboratorio.

  • Evaluación física : El médico puede evaluar los síntomas del paciente como la presencia de tos, congestión nasal, fiebre y dificultad para respirar. La edad del paciente, el historial médico y cualquier exposición conocida al virus también se consideran en esta etapa.
  • Exámenes de laboratorio : Para confirmar la presencia del virus de la parainfluenza se solicitan pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que detectan material genético del virus en muestras respiratorias, como hisopos nasales o de garganta.

¿Cuál es el tratamiento de la parainfluenza?

El tratamiento de la parainfluenza generalmente se centra en aliviar los síntomas y proporcionar cuidados de apoyo, ya que no hay un tratamiento específico para combatir el virus de la parainfluenza. Algunas de las recomendaciones más comunes son:

  • Descanso y cuidados en el hogar : Permite que el cuerpo combata la infección. Mantenerse hidratado también es esencial para ayudar a aliviar la congestión y prevenir la deshidratación.
  • Uso de analgésicos y antitérmicos de venta libre : Medicamentos como el paracetamol (acetaminofén) o el ibuprofeno, pueden ayudar a reducir la fiebre y aliviar el malestar general.
  • Humidificadores de aire o vaporizadores : Estos artefactos pueden ayudar a aliviar la congestión nasal y la irritación de garganta al mantener la humedad en el aire.
  • Gotas nasales salinas : Pueden ayudar a aliviar la congestión nasal en niños y adultos.

En casos más graves de parainfluenza, especialmente en niños pequeños o personas con sistemas inmunológicos debilitados, pueden ser necesarios tratamientos médicos adicionales, como corticoides endovenosos, oxígeno suplementario, medicamentos para abrir las vías respiratorias (broncodilatadores) o, en casos extremadamente graves, hospitalización.

¿Cómo se puede prevenir la parainfluenza?

La prevención de la parainfluenza implica medidas similares a las recomendadas para prevenir otras infecciones respiratorias virales. Algunas de las más recomendadas son:

  • Lavado de manos : Lavarse las manos regularmente con agua y jabón durante, al menos, 20 segundos es una de las medidas más efectivas para prevenir la propagación de virus respiratorios. Es importante lavarse las manos después de tocar superficies potencialmente contaminadas y antes de tocarse la cara, especialmente la nariz, la boca y los ojos.
  • Cubrirse la boca y la nariz : Al toser o estornudar es importante cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable o el codo flexionado, para evitar dispersar gotas respiratorias que puedan contener el virus.
  • Evitar el contacto cercano con personas enfermas : Esto incluye evitar abrazar, besar o compartir utensilios de comida.
  • Limpiar y desinfectar superficies : La higiene de puertas, barandas, teléfonos y juguetes ayuda a reducir la propagación de virus.
  • Promover la vacunación contra la gripe : Aunque la vacuna contra la gripe no protege específicamente contra la parainfluenza , puede ayudar a prevenir algunas infecciones respiratorias virales.
  • Practicar hábitos saludables : Mantener un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular, descanso adecuado y reducción del estrés, puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico y reducir el riesgo de contraer infecciones respiratorias.

Tener en cuenta que la mayoría de las personas se recuperan por sí solas de la parainfluenza con cuidados en el hogar y tratamiento sintomático. Sin embargo, en casos graves o en personas con condiciones médicas subyacentes, puede ser necesario un manejo médico más intensivo.

¿Cuándo acudir al médico?

Si tu hijo o tú presentan síntomas de parainfluenza, es importante consultar con un médico. En especial, si presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Dificultad para respirar
  • Fiebre alta
  • Tos persistente
  • Sibilancias
  • Cambios en el color de la piel
  • Letargo
  • Irritabilidad
  • Pérdida de apetito
  • Deshidratación

El médico podrá evaluar la gravedad de la infección y determinar el mejor tratamiento.

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