Pólipos y miomas: ¿Cuál es la diferencia y qué tan peligrosos son?

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Ocho de cada diez mujeres tendrán un mioma a lo largo de su vida. El 72% tienen síntomas, pero la mitad no sabe qué es un mioma o cuál es la diferencia entre pólipos y miomas. Según la Sociedad Madrileña de Ginecología, solo el 10% de las españolas están diagnosticadas, así que vamos a atajar esa falta de información con este post.

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¿Cuál es la diferencia entre pólipos y miomas?

Ambos son formaciones benignas y redondeadas, aunque les diferencian muchos aspectos. La más importante diferencia entre un pólipo y mioma es que el pólipo se origina en la mucosa del útero, mientras que el mioma se origina en el músculo uterino y suele crecer en su pared. Además, el pólipo suele ser pequeño, de menos de dos centímetros, y de consistencia blanda, mientras que el mioma tiene consistencia dura y puede llegar a ser muy grande, incluso más que todo el útero.

¿Los pólipos y miomas pueden dificultar un embarazo?

Los dos pueden dificultar la gestación. El pólipo puede dificultar la implantación del embrión en el útero, mientras que el mioma, según las características que presente, puede dificultar el embarazo de formas diversas. También se dan casos de miomas que, por su localización, si no llegan a comprometer a la cavidad del útero, pueden permitir un embarazo normal.

¿Cómo se diagnostican?

La prueba diagnóstica preferente es la ecografía. Sirve para diagnosticar ambas formaciones y es una prueba que nos da mucha información sobre las características del mioma o el pólipo. Normalmente, se diagnostican en revisiones rutinarias a mujeres asintomáticas o a mujeres que acuden a la consulta porque tiene algún síntoma.

¿Podemos prevenir los pólipos y los miomas?

No se pueden prevenir porque son de causa desconocida y, al desconocer la causa, no podemos saber cómo evitarla. Lo único que podemos hacer es diagnosticar cuanto antes, para que el tratamiento sea más sencillo.

¿Y cuál es su tratamiento?

Los pólipos y los miomas submucosos se tratan mediante cirugía histeroscópica, es decir, con una cámara que entra en el útero por la vagina y extirpa la tumoración patológica. El resto de los miomas, clásicamente, se han tratado siempre con cirugía mayor para quitar directamente el mioma, pero, a veces, es necesario quitar toda la matriz.

Eso sí, en los últimos años se ha avanzado en tratamientos para reducir su tamaño, como la ablación por radiofrecuencia. Esta técnica consigue, con quemaduras controladas, la reducción de un 70 % de los miomas y la desaparición de los síntomas en casi el 90 %.

La eliminación de miomas por radiofrecuencia es uno de los tratamientos incluidos en nuestro servicio HC Plus+, dentro de la Unidad de Salud de la Mujer. Incluyendo el chequeo ginecológico con resultados en el mismo día y la posibilidad de tratar las patologías con técnicas mínimamente invasivas.

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