La púrpura de Schönlein-Henoch, también conocida como vasculitis IgA, es una enfermedad que afecta a los vasos sanguíneos pequeños, provocando inflamación. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, es más común en niños entre 3 y 15 años.
¿Qué causa la púrpura de Schönlein-Henoch?
La causa exacta de la púrpura de Schönlein-Henoch aún se desconoce, pero se cree que se debe a una respuesta anormal del sistema inmunitario. Este desencadena una inflamación en los vasos sanguíneos microscópicos, principalmente en la piel. Sin embargo, también puede afectar las articulaciones, los riñones e incluso los intestinos.
En muchos casos, la enfermedad se presenta después de una infección de las vías respiratorias superiores, como un resfriado o una amigdalitis. Otros factores que se han asociado a la púrpura de Schönlein-Henoch incluyen:
- Picaduras de insectos
- Clima frío
- Algunas vacunas
Si bien no es contagiosa, es más común en niños que en niñas.

Síntomas de la púrpura de Schönlein-Henoch
La púrpura de Schönlein-Henoch se caracteriza por una serie de síntomas que suelen aparecer en etapas sucesivas. Los más comunes son:

Sarpullido
El síntoma más característico es un sarpullido llamado púrpura palpable. Este se presenta como manchas rojizas oscuras en la piel, principalmente en las piernas, los pies y las nalgas. Las manchas pueden ser elevadas y sensibles al tacto. Este sarpullido suele desaparecer en 10 días.
Dolor en las articulaciones
Otro síntoma frecuente es el dolor en las articulaciones, especialmente en las rodillas, los tobillos y las caderas. La inflamación articular suele durar entre 1 y 3 días y no suele provocar daños permanentes.
Dolor abdominal
Aproximadamente la mitad de los niños con púrpura de Schönlein-Henoch experimentan dolor abdominal. Este puede ser leve, con náuseas, vómitos y dolor ligero, o más grave, con sangrado gastrointestinal o invaginación intestinal. El dolor abdominal suele aparecer una semana después del sarpullido.

Problemas renales
Un porcentaje significativo de niños con púrpura de Schönlein-Henoch presenta problemas renales. Estos suelen empezar entre algunos días y 6 semanas después del sarpullido. Los síntomas más comunes son:
- Sangre en la orina , que en la mayoría de los casos es invisible a simple vista.
- Pérdida de proteínas en la orina . En algunos casos, la pérdida es excesiva y requiere la atención de un nefrólogo pediátrico.
La pérdida excesiva de proteínas puede aumentar el riesgo de daño renal y presión arterial alta. En casos graves, se puede realizar una biopsia renal para evaluar el grado de daño.
Diagnóstico de la púrpura de Schönlein-Henoch
El diagnóstico se basa en los síntomas del paciente. El médico puede realizar análisis de sangre y orina para descartar otras afecciones y evaluar la función renal. No existe un análisis específico para la púrpura de Schönlein-Henoch. En casos de dolor abdominal intenso, se puede realizar una ecografía abdominal. En casos con síntomas atípicos, se puede realizar una biopsia de piel o riñón para confirmar el diagnóstico.
Tratamiento de la púrpura de Schönlein-Henoch
La mayoría de los casos de púrpura de Schönlein-Henoch son leves y se tratan con medidas generales como:
- Reposo
- Administración de líquidos
- Analgésicos de venta libre como el acetaminofén o paracetamol.
En casos graves, puede ser necesario hospitalizar al paciente. Una vez que los síntomas desaparecen, se debe controlar la orina durante al menos 6 meses para detectar sangre o proteínas, incluso si los resultados iniciales son normales. Esto es para asegurar que los riñones no hayan sufrido daños.
Pronóstico de la púrpura de Schönlein-Henoch
En la mayoría de los casos, la púrpura de Schönlein-Henoch mejora completamente en un mes. La enfermedad puede ser recurrente, especialmente si afecta los riñones. Si vuelve a aparecer, suele ser menos grave que la primera vez. El pronóstico a largo plazo depende de la gravedad del daño renal, si es que lo hubo.
Consejos para el cuidado del paciente
Si sospechas que tu hijo o tú pueden tener púrpura de Schönlein-Henoch, es importante consultar a un médico lo antes posible. El tratamiento precoz ayuda a evitar complicaciones y a mejorar el pronóstico a largo plazo.

Para el cuidado del paciente, se recomienda:
- Mantener al niño o adulto con la enfermedad hidratado.
- Administrar analgésicos para aliviar el dolor.
- Evitar la exposición a temperaturas frías.
- Cumplir con las recomendaciones del médico.
- Controlar la orina regularmente para detectar sangre o proteínas.
La púrpura de Schönlein-Henoch es una enfermedad que puede afectar a personas de todas las edades, pero con un tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes se recuperan completamente.
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