Los pólipos endometriales, también conocidos como pólipos uterinos, son crecimientos benignos en la capa interna del útero (endometrio). Aunque en la mayoría de los casos no son cancerosos y no provocan síntomas, es importante conocerlos para poder detectarlos y tratarlos a tiempo. En este artículo, profundizaremos en las causas, los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de los pólipos uterinos.

Causas de los pólipos endometriales
La causa principal de los pólipos endometriales es la sobreestimulación hormonal de las glándulas del endometrio, especialmente por el estrógeno. En la mayoría de los casos, no se conocen las razones exactas de esta sobreestimulación hormonal. Sin embargo, se han identificado algunos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar pólipos:
- Edad: Los pólipos endometriales son más comunes entre los 40 y 65 años.
- Anovulación crónica: Tener ciclos menstruales sin ovular.
- Insuficiencia lútea: Producción insuficiente de progesterona por el cuerpo lúteo.
- Uso de tamoxifeno: Un fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de mama.
- Inflamación crónica uterina: Endometritis crónica.
- Tratamientos hormonales en mujeres postmenopáusicas: Terapia de reemplazo hormonal.
- Obesidad e hipertensión arterial: Factores asociados a un desequilibrio hormonal.
- Algunas enfermedades genéticas: Como el síndrome de Lynch o el síndrome de Cowden.
Es importante recordar que la presencia de estos factores no significa necesariamente que se desarrollará un pólipo uterino. Simplemente aumenta las probabilidades.

Tipos de pólipos
Los pólipos endometriales se pueden clasificar según su aspecto y composición:
- Funcionales o típicos: Se asemejan al endometrio normal y pueden presentar cambios proliferativos o secretores. Se subclasifican en glandulares, fibroglandulares y fibrosos.
- Quísticos: Surgen de la quistificación de los pólipos glandulares.
- Hiperplásicos: Presentan cambios similares a los de la hiperplasia endometrial. Los hiperplásicos sin atipias son benignos, mientras que los que presentan atipias se consideran precancerosos.
- Atróficos: Son los que se encuentran con mayor frecuencia en las mujeres postmenopáusicas.
- Malignos: Las células del pólipo se vuelven cancerosas.
Además, se distinguen dos tipos de pólipos según su forma:
- Pediculados: Tienen un tallo de implantación más estrecho.
- Sésiles: Tienen una base de implantación más ancha y son más planos que los pediculados.
Síntomas de los pólipos endometriales
Los pólipos pequeños suelen ser asintomáticos y la mujer no se da cuenta de que los tiene. Sin embargo, cuando el pólipo crece y es sangrante, pueden aparecer los siguientes síntomas:
- Sangrado menstrual abundante (hipermenorrea): Es el síntoma más común.
- Sangrado entre menstruaciones (metrorragia): También es un síntoma frecuente.
- Sangrado tras mantener relaciones sexuales: Es otro signo a tener en cuenta.
- Anemia: Debida a las frecuentes y abundantes hemorragias.
- Dolor durante la menstruación: Debido a la dilatación cervical.
- Problemas de fertilidad: Los pólipos pueden afectar a la implantación del embrión o provocar abortos espontáneos.
Diagnóstico de los pólipos uterinos
Los pólipos se suelen detectar en las revisiones ginecológicas rutinarias mediante una ecografía transvaginal. Si se sospecha la presencia de pólipos, se pueden realizar las siguientes pruebas complementarias:
- Histerosonografía (o hidrosonografía): Se realiza una ecografía transvaginal añadiendo solución salina o suero estéril para visualizar mejor el pólipo.
- Histeroscopia: Consiste en introducir un endoscopio con una luz y una cámara dentro de la cavidad uterina. Permite visualizar y biopsiar o extirpar el pólipo.
La histeroscopia es el método de elección para confirmar el diagnóstico y realizar una biopsia del pólipo, que se envía al laboratorio de anatomía patológica para determinar si es benigno o maligno.
¿Cómo afectan los pólipos uterinos a la fertilidad?
Los pólipos pueden ser una causa de esterilidad e infertilidad en la mujer. Pueden dificultar la implantación del embrión o provocar abortos espontáneos. El mecanismo exacto no se conoce, pero se cree que los pólipos afectan al desarrollo endometrial y a la receptividad uterina.
Se ha visto que las mujeres con pólipos tienen niveles más altos de glicodelina, una proteína que inhibe la unión del óvulo y el espermatozoide, lo que podría dificultar la fecundación.
En general, los pólipos pequeños de menos de 2 cm no afectan a las tasas de embarazo en pacientes de FIV, pero sí que aumentan las tasas de aborto. Por lo tanto, es recomendable extirpar los pólipos antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida.
Tratamiento de los pólipos uterinos
El tratamiento de los pólipos uterinos depende de la edad de la mujer, los síntomas, el tamaño y la cantidad de pólipos, y si desea quedarse embarazada.
- Control ecográfico: En mujeres premenopáusicas con pólipos pequeños y asintomáticos, se puede optar por un control ecográfico periódico para monitorizar su evolución.
- Polipectomía: Se recomienda la extirpación quirúrgica de los pólipos en los siguientes casos:
- Presencia de síntomas.
- Tamaño mayor a 1 cm.
- Mujeres con riesgo de cáncer de endometrio.
- Mujeres que desean quedarse embarazadas.
La polipectomía se realiza mediante histeroscopia. En algunos casos, se puede realizar un curetaje o legrado uterino, pero este método es menos efectivo y puede provocar recidivas.
Tras la extirpación del pólipo, se envía una muestra al laboratorio para confirmar su benignidad.
Cuidados después de la intervención
La histeroscopia quirúrgica es una cirugía ambulatoria. La paciente suele recibir el alta el mismo día de la intervención y se recupera en un plazo de 48 a 72 horas. Se recomienda seguir las indicaciones del médico, como:
- Evitar el esfuerzo físico intenso.
- No tener relaciones sexuales durante el tiempo recomendado.
- Tomar los medicamentos prescritos.
¿Se pueden prevenir los pólipos endometriales?
No existe una forma definitiva de prevenir los pólipos endometriales. Sin embargo, se pueden tomar algunas medidas para reducir el riesgo de desarrollarlos:
- Controlar el peso: La obesidad es un factor de riesgo para los pólipos uterinos.
- Realizar ejercicio físico regular: Ayuda a mantener un peso saludable y a mejorar la salud general.
- Consumir una dieta saludable: Una dieta rica en frutas, verduras y cereales integrales ayuda a mantener un equilibrio hormonal.
- Evitar el tabaquismo: El tabaco puede aumentar el riesgo de desarrollar pólipos uterinos.
- Realizar revisiones ginecológicas periódicas: Permite detectar los pólipos a tiempo.
Los pólipos uterinos son un problema común que afecta a muchas mujeres. Si tienes alguno de los síntomas mencionados, es importante que consultes a tu ginecólogo para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
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