Los terrores nocturnos, también conocidos como miedos del sueño, son episodios de miedo intenso que ocurren durante el sueño, generalmente en la primera parte de la noche. Los niños que los experimentan pueden gritar, sentarse en la cama, parecer asustados, sudar, respirar con dificultad y tener el pulso acelerado, la cara enrojecida y las pupilas dilatadas. A menudo, no son capaces de responder cuando se les habla o se les intenta despertar, y no recuerdan el episodio a la mañana siguiente.
¿Qué son los terrores nocturnos?
Los terrores nocturnos son un tipo de parasomnia, un comportamiento o experiencia perturbadora que ocurre durante el sueño. A diferencia de las pesadillas, que ocurren durante la etapa REM del sueño, los terrores nocturnos suceden en etapas más profundas del sueño, lo que explica por qué los niños no recuerdan lo que pasó. En lugar de estar despierto por completo, el niño está parcialmente despierto, y la parte de su cerebro que controla la respuesta de “lucha o huida” está sobreestimulada, causando pánico y miedo.

¿Cuáles son los síntomas de los terrores nocturnos?
Los síntomas de los terrores nocturnos pueden variar de un niño a otro, pero algunos signos comunes incluyen:
- Sentarse en la cama repentinamente
- Estar muy alterado y asustado
- Gritar con angustia
- Respirar más rápidamente y tener una frecuencia cardíaca más elevada
- Sudar
- Mover las piernas
- Levantarse y salir corriendo de la cama
Estos episodios pueden durar desde unos pocos segundos hasta unos pocos minutos, después de los cuales el niño se calma y se vuelve a dormir.

¿Qué causa los terrores nocturnos?
Aunque la causa exacta de los terrores nocturnos no se conoce completamente, se cree que algunos factores pueden contribuir a su aparición:
- Falta de sueño: No dormir lo suficiente puede aumentar la probabilidad de tener terrores nocturnos.
- Estrés: Los cambios en la rutina, la presión escolar, problemas familiares o eventos traumáticos pueden aumentar el estrés y la probabilidad de terrores nocturnos.
- Fiebre: Las enfermedades que causan fiebre también pueden aumentar la probabilidad de terrores nocturnos.
- Apnea obstructiva del sueño: Esta condición, en la que la respiración se interrumpe durante el sueño, puede contribuir a los terrores nocturnos.
- Reflujo gastroesofágico: El reflujo ácido también puede afectar la calidad del sueño y aumentar la probabilidad de terrores nocturnos.
- Medicamentos: Algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios que afectan el sueño y pueden desencadenar terrores nocturnos.
- Genética: Los terrores nocturnos tienen una tendencia familiar, por lo que si los padres o hermanos han experimentado terrores nocturnos, es más probable que el niño también los tenga.
¿Cuándo debo preocuparme?
La mayoría de los niños superan los terrores nocturnos antes de la adolescencia. Sin embargo, es importante consultar a un médico si:

- Los terrores nocturnos son frecuentes (más de una vez a la semana).
- Los episodios duran más de 30 minutos.
- Los terrores nocturnos interrumpen el sueño del niño o de la familia.
- Los terrores nocturnos causan preocupación por la seguridad del niño.
- Los terrores nocturnos se presentan junto con otros síntomas, como somnolencia diurna o problemas en la escuela o en casa.
- Los terrores nocturnos persisten después de los diez años o comienzan en la adultez.
¿Cómo se tratan los terrores nocturnos?
Los terrores nocturnos en niños generalmente no requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, simplemente desaparecen con el tiempo. Sin embargo, si los episodios son frecuentes o causan preocupación, el médico puede recomendar algunas estrategias para manejarlos:

- Rutina de sueño consistente: Establecer una rutina de sueño regular puede ayudar a regular los ciclos de sueño y reducir la probabilidad de terrores nocturnos.
- Ambiente tranquilo: Asegúrese de que la habitación del niño sea oscura, tranquila y a una temperatura adecuada para dormir.
- Evitar la cafeína y el azúcar: Evite darle a su hijo bebidas con cafeína o alimentos azucarados antes de acostarse.
- Manejar el estrés: Ayude a su hijo a manejar el estrés mediante actividades relajantes como la lectura, la música o el yoga.
- Tratar las condiciones subyacentes: Si se sospecha que una condición médica, como la apnea del sueño o el reflujo, está contribuyendo a los terrores nocturnos, es importante tratarla.
- Evitar el despertar completo: No intente despertar a su hijo durante un terror nocturno. Esto puede confundirlo y hacerlo más ansioso.
- Acompañamiento y tranquilidad: Si su hijo tiene un terror nocturno, quédese cerca de él y hable con una voz tranquila. Esto puede ayudarlo a calmarse y volver a dormir.
Los terrores nocturnos son una experiencia común en la infancia y generalmente no son motivo de preocupación. Sin embargo, es importante conocer sus causas, síntomas y cómo manejarlos para brindarles a sus hijos el apoyo y la atención que necesitan. Si tiene alguna duda o preocupación, no dude en consultar a su médico.
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